Internacionales

Vladímir Putin , más conciliador tras romper el aislamiento

El Presidente ruso, Vladímir Putin, podría verse obligado a ser en 2016 más conciliador con Occidente, aunque solo porque no le queda otra opción, debido a la presión de factores internos como la recesión y externos como la caída de los precios del petróleo.

Putin logró lo impensable en 2015: romper el aislamiento diplomático al que le habían condenado su anexión de Crimea y el apoyo a los separatistas prorrusos en el conflicto en el este de Ucrania.

Las sanciones occidentales aún están en pie, pero la firma del acuerdo de paz en Ucrania y la intervención militar en Siria han cambiado las tornas, ya que el jefe del Kremlin le ha arrebatado la iniciativa a Occidente en la lucha contra el grupo terrorista Estado Islámico.

En cuestión de meses, esa astuta maniobra ha convertido a Putin de un casi paria internacional a un jugador indispensable para la normalización de la situación en Oriente Medio, sea en Siria o Irak.

Tras meses de jugar al gato y al ratón, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, aceptó reunirse con él en la última cumbre del G20 y el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, viajó en dos ocasiones a Rusia.

Además, tras los atentados contra París, el presidente francés, François Hollande, viajó a Moscú para coordinar con el Kremlin sus acciones militares en Siria.

Según todos los analistas, Putin ha sido el gran ganador del año saliente, pero siempre que no apure en exceso su suerte en 2016, ya que Rusia se encuentra en plena crisis, no sólo económica, sino de modelo.

El contrato social firmado entre el jefe del Kremlin y el pueblo ruso está basado en la estabilidad y la mejora del nivel de vida, pero los ingresos han caído por vez primera desde que Putin llegara al poder hace 16 años y los salarios se han desplomado con la devaluación del rublo.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Botón volver arriba