Salud

Un mosquito desacredita sistema de salud dominicano

Los recurrentes episodios de dengue, que este año alcanzaron cerca de un centenar de muertos y más de 15 mil casos probables, pusieron en evidencia la debilidad del sistema de salud dominicano para enfrentar  brotes de enfermedades contagiosas que representen alto riesgo para la población.

 

De igual modo, el Ministerio de Salud mostró impotencia para encontrar una solución al hacinamiento en los principales hospitales, donde los enfermos siguen siendo atendidos en los pasillos, incluso sentados en el piso.

 

Esta situación es observada, incluso en los llamados hospitales descentralizados y presentados como centros de alta atención, como el Marcelino Vélez Santana, en Herrera, Vinicio Calventi, en Los Alcarrizos, y otros señalados como modelos de atención.

 

En el Hospital General de la Plaza de la Salud también se observa una gran concentración de pacientes, tanto en emergencia como en las consultas, lo cual amerita una reformulación de los servicios, puesto que en ambos casos deben pasar varias horas para ser asistidos.

 

Otra debilidad es la existente en las muertes maternas e infantiles, cuyos números en el país, según las mismas autoridades de salud, siguen siendo una vergüenza en la región de Centroamérica y el Caribe.

 

Este año Salud Pública ha reportado la muerte de 176 mujeres y ocho obstétricas tardías, de estas, 50 en hospitales de la provincia Santo Domingo, y 11 en el Distrito Nacional. En el 2014, se reportaron 182 mujeres fallecidas.

 

En la actualidad la tasa de muerte materna se ubica en unas 109 por 1,000 nacidos vivos, lo que se aleja de los objetivos del Milenio, que planteó una reducción de al menos el 50% de estos decesos.

 

Igual situación se percibe con  las muertes infantiles que este año anota 2,546 fallecidos por cada 1,000 nacidos vivos, en comparación a 3,186 que ocurrieron en 2014, lo que evidencia una merma poco significativa.

 

Resultados poco plausibles muestran enfermedades como la malaria y el cólera, mientras los programas de  atención a la salud mental y los envejecientes parecen no existir en la carpeta de asistencia de la cartera de Salud Pública.

 

Decenas de enfermos mentales deambulan por las calles dominicanas sin que reciban la atención requerida, al  tiempo que muchos ancianos recurren a las dádivas de los transeúntes para sobrevivir.

 

Pero el fracaso más notorio del sistema de salud es el referente al combate al dengue, enfermedad transmitida por el mosquito Aedes Aegypti, cuya ofensiva implica la educación de la población, lo cual no ha prosperado  pese a la continua campaña preventiva desarrollada por Salud Pública, mediante los distintos medios de comunicación.

 

La acometida contra el dengue, que también incluye la chicungunya y ahora el Zikavirus que ya está presente en varios países de la región,  ha incluido jornadas de orientación casa por casa y la integración de los ayuntamientos, y otras entidades estatales que se unieron a una campaña nacional contra la enfermedad convocada por el Gobierno central.

 

Pese a estos esfuerzos la población no asume su responsabilidad social de aportar a la solución de este grave problema de salud, al mantener en el interior de los hogares y sus alrededores recipientes con agua que sirven de reproductores del vector que produce este mal.

 

La realidad ante esta situación es que involucra no solo la educación de la población, sino también del personal médico, que en muchos casos no identifica con prontitud los signos de alarmas con que se manifiesta la enfermedad, como fiebre alta, dolor de cabeza, muscular y malestar general; al tiempo que no les dan seguimiento a los posibles afectados.

 

Varios expertos en el tema, como el infectólogo Jesús Feris Iglesias, han planteado que el problema obedece a los pocos recursos que el Ministerio de Salud  dispone para la prevención de enfermedades, estimado en un 0.8% de su presupuesto general, que no permite desarrollar una ofensiva eficiente.

 

Entre tanto, los gremios de salud se preparan para seguir demandando del Gobierno la asignación del 5% del Producto Interno Bruto, con lo cual se mejoraría la asistencia médica.

 

Otros entienden que el Ministerio de Salud debe reformular su estrategia preventiva de enfermedades, con campañas permanentes en los medios, y acciones que integren a toda la población.

 

Resulta significativo, no obstante, el empeño del Ministerio de Salud en orientar a las familias sobre la necesidad de adoptar esas medidas preventivas, que resultan imprescindibles para controlar los brotes de distintas enfermedades que azotan al país y que pueden ser evitadas con la ayuda de la ciudadanía.

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