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Tony Blair envió tropas a Irak sin haber agotado todas las opciones de paz

Sir John Chilcot acusa al ex premier de haber presentado los informes sobre las armas de destrucción masiva con una veracidad no justificada

El informe Chilcot acusa directamente al ex primer ministro Tony Blair de haber declarado la guerra a Irak junto a el ex presidente George W. Bush “sin haber agotado las opciones de paz”. Sir John Chilcot, que ha dirigido el informe en 12 volúmenes a lo largo de siete años, ha recordado el compromiso que el propio Blair adquirió con Bush meses antes de la invasión: “Hagas lo que hagas, estaré contigo”.

Chilcot se remonta en su informe a la famosa noche en el rancho de Crawfrod, en abril del 2012, en la que los líderes ultimaron sus planes. Meses después, según el informe, Blair puso sobre la mesa sus condiciones para la aprobación final: la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, la puesta en marcha de un plan para Oriente Medio y la búsqueda de un respaldo de la opinión pública a la ofensiva.

Una vez aprobada la resolución 1441 en el Consejo de Seguridad de la ONU, el presidente Bush llegó a la conclusión de que los inspectores no lograrían “los resultados esperados” en la busca de armas de destrucción masiva. Descartada la posibilidad de una segunda resolución, Blair aceptó en enero de 2003 el calendario que tenía en mente Bush para iniciar la operación a mediados de marzo.

“Se trató de la primera invasión y ocupación de un país soberano en la que participó el Reino Unido desde la Segunda Guerra Mundial”, concluye Chilcot. “La operación se llevó a cabo sin haber agotado las opciones para una solución pacífica“.

El informe Chilcot concluye que la información de los servicios de inteligenciasobre la presencia de armas de destrucción masiva en Irak no era concluyente yfue exagerada de cara a la opinión pública y al Parlamento británico. Chilcot ha criticado con rotundidad la falta de un plan para la postguerra y la reacción en cadena de violencia, enfrentamientos sectarios y terrorismo desencadenado por la invasión de Irak, hasta llegar al atentado que costó más 200 vidas en Bagdad el pasado fin de semana.

Chilcot no culpa directamente a Tony Blair, pero asegura el premier británico“sobreestimó su capacidad para poder influir en las decisiones de Estados Unidos”e insinuó que el premier pudo hacer mucho más por evitar la guerra. “No somos un tribunal ni un jurado”, ha advertido sin embargo Chilcot, presionado por decenas de familias de las 179 víctimas británicas en el conflicto.

Cientos de manifestantes de la coalición Parar la Guerra se han congregado a las puertas del centro Queen Elizabeth II, reclamando un juicio contra Tony Blair por crímenes de guerra. El premier David Cameron, que votó a favor de la guerra, y el líder de la oposición laborista, Jeremy Conbyn, que votó en contra, protagonizarán un careo parlamentario a lo largo del miércoles por cuenta del informe. Tony Blair ha convocado por su parte una rueda de prensa para salir en defensa propia.

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