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Solución factible para Puerto Rico y el Congreso

Si el liderato político de Puerto Rico quiere ganarse “un poquito de credibilidad” en la capital federal, debiera aprobar a la brevedad una regla de responsabilidad fiscal que siente las bases para restaurar la disciplina presupuestaria y reactivar la economía del territorio estadounidense.

Y esa misma regla fiscal podría ayudar a que al Congreso estadounidense “luzca bien” en su intento por supervisar las finanzas de Puerto Rico.

Eso indicó hoy el director de Política Pública del Centro para Una Nueva Economía (CNE), Sergio Marxuach, quien entiende que la coyuntura que experimenta Puerto Rico no puede ser mejor para cambiar en definitiva la gestión presupuestaria y de administración de las finanzas públicas.

“Si apruebas una regla fiscal de este tipo, el Congreso no tendrá que meterse a negociar con los políticos o los distintos sectores”, dijo Marxuach a los integrantes de la Asociación de Profesionales de Finanzas (AFP), organización que celebró su reunión mensual en el restaurante La Casona en Santurce.

“El Congreso podrá tener la junta fiscal más fuerte, pero si se establece sobre instituciones podridas, vamos a quedar en el mismo sitio cuando se vaya la junta en tres años”, agregó Marxuach.

Recientemente, el CNE propuso que Puerto Rico adopte una Ley de Responsabilidad Fiscal, un estatuto que podría describirse como un conjunto de contrapesos para asegurar la disciplina presupuestaria.

Hasta el 2010, unos 80 países contaban con mecanismos dirigidos a evitar que el gasto gubernamental exceda los ingresos y en contraste, a crear reservas cuando el país pudiera generar ingresos que exceda el gasto público.

Junto con la regla fiscal, el CNE propone reformar todas las agencias de gobierno responsables de las finanzas de Puerto Rico y crear un programa de políticas públicas dirigidas a reactivar el crecimiento de la economía a mediano plazo.

En esencia, la regla fiscal contempla que el gasto público esté en función de los ingresos que recibirá el fisco durante un ciclo económico en lugar de que se trate de un ejercicio presupuestario anual donde ingresos y gastos tienen que cuadrar.

Si se trata de un ciclo económico de crecimiento, el gobierno tendrá un tope de gasto público y el excedente de ingresos irá a un fondo o reserva.

Si la cosa económica va mal, el gobierno continuará con un máximo de gasto, pero en caso de déficit podrá cubrirlo si hay dinero suficiente en esa reserva.

En el caso de Puerto Rico, habida cuenta la deficiente gestión del fisco, Marxuach sostuvo que debe exigirse al gobierno operar siempre con un cierto nivel de superávit.

“Esta regla tuvo un éxito asombroso en Chile. Chile salió de la gran recesión en seis meses. Estados Unidos se tardó 18 meses y España tardó seis años”, indicó Marxuach.

En el caso de Chile, dijo Marxuach, el país suramericano aprovechó los años de bonanza en los precios del cobre -una de las principales materias primas que exporta esa economía- para ahorrar. Llegada la crisis financiera, Chile utilizó esos ahorros para políticas contracíclicas lo que facilitó la recuperación económica.

Marxuach indicó que la regla fiscal podría servir tanto a Puerto Rico como al Congreso estadounidense, en caso de que se apruebe la junta de control fiscal, todavía en ciernes y le serviría a la Isla, aún si no legisla nada en la capital federal.

Según Marxuach, el borrador de la junta fiscal experimentaría “cambios significativos” en ruta a la radicación de la pieza el próximo 11 de abril. Con todo, el investigador cree que es poco probable que se apruebe la iniciativa porque el Senado estadounidense dominado por el Partido Republicano no favorece que se cree un proceso de reestructuración de deuda para la Isla.

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