Política

RD, tres meses campaña electoral de escaso contenido programático

El comienzo oficial de la campaña electoral dominicana fue el domingo 14 de febrero, es decir, 90 días antes de la cita con las urnas, prevista el 15 de mayo y, aunque los partidos comenzaron incluso antes con las actividades electorales, el contenido de sus mensajes ha sido más bien escaso.

Los dominicanos elegirán en estos comicios a un total de 4,106 cargos públicos, en el nivel municipal, el congresual, y el presidencial, protagonista lógico de la campaña.

Para el oficialismo, representado por el actual presidente de la República y candidato a la reelección por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), Danilo Medina, su mejor baza es dar cuenta de los éxitos alcanzados en estos cuatro años de Gobierno.

Ha hecho una apuesta clara por el continuismo de las medidas implantadas en este tiempo, a las que se suman propuestas como la aplicación de un programa de alfabetización digital, o la promesa de crear 400.000 puestos de trabajo.

Mientras, la oposición, más que en un programa político, centró sus primeras intervenciones de campaña en atacar al actual gobierno, principalmente acusándolo de corrupto.

El líder del Partido Revolucionario Moderno (PRM), Luis Abinader, se enrocó por algún tiempo en sus críticas y denuncias contra Medina y su equipo, y tardó unas cuantas semanas en hacer sus propuestas.

Entre estas destacan reducir la criminalidad en un 50 por ciento, aumentar hasta los 500 dólares el salario mensual de policías y militares, fortalecer las leyes migratorias para reducir la inmigración haitiana, o aportar el 5 por ciento del PIB al sector salud.

El resto de candidatos son Guillermo Moreno, por Alianza País; Pelegrín Castillo de la Fuerza Nacional Progresista (FNP); Minou Tavárez Mirabal de la Alianza por la Democracia (APD); Soraya Aquino del Partido Unidad Nacional (PUN); Elías Wessin Chávez, del Partido Quisqueyano Demócrata Cristiano (PQDC); y Hatuey De Camps, del Partido Revolucionario Social Demócrata (PRSD).

La campaña, en la que aún predominan las caravanas electorales que llevan a los candidatos por todo el país, se ha visto animada por elementos que, en principio, parecen poco decisivos para los resultados, pero que le han dado algo de color al proceso, como la organización del primer debate televisivo que ha vivido el país, y en el que el único ausente fue el actual presidente.

Hubo incluso una “estrella invitada” en esta campaña, el exalcalde de Nueva York, Rudolf Giuliani, convertido en asesor de seguridad del candidato de la oposición, y que hizo público un informe muy crítico en materia de seguridad ciudadana en el país que indignó al oficialismo, aunque se olvidó rápidamente.

Otro momento destacable en la contienda fue la negativa, por parte de dos televisiones, de emitir un vídeo en el que el principal partido opositor del país acusaba al Gobierno de supuestos actos de corrupción y malas prácticas administrativas. La explicación a lo que muchos consideran un ejemplo de “autocensura”, fue que su contenido era susceptible de demanda.

También captó la atención de los dominicanos una información emitida por la cadena de televisión NCDN sobre una entrega de diplomas del Plan de alfabetización “Quisqueya Aprende Conmigo”, donde algunos presentes afirmaban que no habían realizado ese ciclo formativo y, en algunos casos, incluso decían desconocer el motivo de su presencia allí, aunque llevaban la indumentaria de graduados.

La escasa incidencia de estos hechos en la intención de voto se pone de manifiesto en los sondeos, cuyos resultados han sido muy parejos en la contienda por la Presidencia dominicana.

La mayoría de las encuestas dan una victoria holgada a Medina, como es el caso de las firmas Gallup, la mexicana Votia, o la estadounidense Benenson Strategy Group Han, que han establecido la ventaja del candidato del PLD en una horquilla de entre unos 25 y 35 puntos sobre su inmediato contrincante, del PRM.

En los trabajos realizados desde febrero hasta ahora, las encuestas han dado una intención de voto media del 60% a Medina, y del 30% a Abinader, repartiéndose el resto de votantes entre los otros 6 candidatos y la abstención.

La excepción viene de los sondeos elaborados por CIES International, que reducen a unos pocos puntos la distancia entre ambos contrincantes, dando en su última encuesta (mayo) el 47.1 por ciento de los votos a Medina, y el 42.6 a Abinader, lo que podría llevar a una segunda vuelta.

Ya en la recta final de la campaña el protagonismo no es de ningún candidato, sino la Junta Central Electoral (JCE), que se está viendo cuestionada y presionada en relación al sistema de escrutinio automático que se va a utilizar por primera vez en el país.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Botón volver arriba