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¿Por qué hay más niños asesinos en Reino Unido?

Psicólogos, jueces, políticos, policías, educadores, padres y madres y ciudadanía en general se preguntan por qué algunos niños llegan a matar y por qué en Reino Unido esta sinrazón es más frecuente que en el resto de, al menos, Europa. Las respuestas son diversas y complejas.

En dos semanas se han dado dos nuevos escalofriantes casos en Gran Bretaña. El último ha sido la reciente detención de una pareja de 14 años, él y ella, acusados de matar a Elizabeth Edwards, de 49 años, una mujer vinculada a la parroquia y la escuela primaria de su barrio, y a su hija Katie, de 13 años. La muerte de ambas ocurrió el fin de semana pasado en la casa que habitan en Spalding, condado de Lincolnshire, este de Inglaterra.

La Policía ha hecho un llamamiento para conocer los hechos que se sucedieron en la vivienda de la madre y la hija, aparecidas muertas y con signos de violencia. El vecindario, incluido el párroco local, ha mostrado su consternación por el reciente asesinato. Los cuerpos de Elizaberth Edwards, muy popular en el barrio porque trabajaba en el comedor de la escuela primaria, y su hija Katie, acuchillada en la cama de su dormitorio, pudieron estar dos días en la casa hasta que fueron hallados.

Este caso se ha producido cuando todavía resuena el juicio por el escalofriante asesinato de Angela Wrightson, de 39 años, cometido por dos niñas de 13 y 14 años en diciembre del 2014 en Hartlepool, condado de Durham, norte de Inglaterra. Las asesinas, dos menores que vivían bajo tutela, conocían a Angela, con problemas de adicción al alcohol. La visitaban para que ella les comprase alcohol o tabaco a cambio de una porción de lo adquirido.

El juez Globe dijo en su sentencia lo siguiente: “Solo hay una sentencia para el crimen de asesinato, por lo que respecta a estas niñas es la detención de por vida“. Los padres de la de 13 años, que atendieron el juicio, salieron del juzgado sollozando tras oír la sentencia. Los padres de la de 14 no acudieron a ninguna sesión del proceso en el que se oyeron los espeluznantes y macabros detalles del asesinato.

Las menores, de 13 y 14 años en diciembre de 2014, golpearon con un televisor y una pala a su víctima hasta hacerle un centenar de heridas en su cuerpo mientras ella clamaba “Stop, stop”. Varias cámaras de seguridad registraron a las niñas saliendo de la vivienda y regresando de nuevo a cerciorarse de que su víctima estaba muerta. En la calle, las asesinas llamaron a la policía para que las llevara a su domicilio tutelar. La Policía hizo de servicio de taxi sin saber que trasladaba a dos menores que acaban de matar. Las adolescentes reían en el vehículo policial hasta el punto que una agente les preguntó: “¿qué os hace tanta gracia?” El análisis de la violencia ejercida sobre Angela Wrightson por las dos menores ha puesto los pelos de punta a los asistentes al juicio.

Estos dos casos (juicio y detención por asesinato) de menores han vuelto a la memoria de los británicos la muerte del pequeño James Bulger, de dos años y medio, a manos de dos niños de 10 años en 1993, en Liverpool. Según detalla el criminólogo David Wilson en el documental Kids who kill, son “la degradación social, la frecuencia y familiaridad de la violencia en todos sus aspectos (verbal, física y recreativa), la falta de recursos e intervención de las instituciones, el abandono familiar y/o escolar y otros factores los que acostumbran a explicar”, si no justificar, estas insólitas tragedias, que se producen con más frecuentes en Reino Unido.

La vida y el bagaje social y familiar de los dos adolescentes detenidos por la muerte de Elizabeth Edwards y su hija Katie todavía no se conoce. El trayecto vital que siguieron los niños asesinos de James Bulger y las niñas que mataron a la alcohólica Angela Wrightson recorrieron caminos similares, desde su nacimiento hasta la muerte de otros a sus manos.

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