Noticias

¿Por qué el Estado Islámico no ataca a Irán?

Para los terroristas del Estado Islámico,Irán es un estado traidor. La República Islámica es la gran potencia regional chií, considerada por los fanáticos suníes del IS un régimen apóstata que propaga una doctrina del Islam que traiciona los fundamentos del Corán. A su vez, Irán es el mayor rival político de Arabia Saudí, cuna del wahabismo, la corriente más extremista y sectaria del Islam suní que enarbolan los terroristas del IS para justificar su horror. Con este trasfondo y estando rodeado de países que sufren continuamente ataques terroristas, surge, por razones obvias, la pregunta que titula este artículo: ¿Por qué el IS no ataca a Irán?

El iraní Houchang Hassan-Yari, profesor de Ciencia Política en la Universidad Militar de Canadá, señala a EL MUNDO que la principal razón es la potente estructura de vigilancia interna que ejerce el Estado a través de “cuatro servicios de inteligencia”: los Pasdarán o Guardia Revolucionaria; el Ministerio de Inteligencia; el Poder Judicial; y la Policía. “No sabemos cómo cooperan entre ellos porque no hay transparencia, pero ejercen un control exhaustivo del territorio”.

En el caso de los Guardianes de la Revolución, solo deben rendir cuentas al líder supremo, por lo que no están sujetos al control del Ejecutivo. Sin embargo, “juegan un papel muy importante en la protección del país para evitar ataques terroristas y son los ejecutores de la doctrina militar disuasoria que practica Irán: impedir a los terroristas y al enemigo entrar en el país yendo a combatirlos al exterior”, desgrana Houchang. El caso más claro, precisa, es Israel: “Irán nunca combatirá Israel desde dentro de su territorio, por eso creó Hezbolá. También financia Hamás, lo que al final tiene a los israelíes ocupados y no tienen tiempo de ocuparse de Irán”. La misma táctica es utilizada en Irak y Siria contra el Estado Islámico a través de las fuerzas Quds. En 2015, el IS estuvo muy cerca de Irán en la frontera con Irak. Teherán envió milicias y logró hacerlos retroceder. Por tanto, resume este profesor, “una combinación entre un férreo control interno y una intervención externa muy contundente permiten a Irán ser muy eficaz en la lucha contra el IS”.

En 2014, Irán fue uno de los primeros países en combatir militarmente al IS en Irak con el despliegue de milicias de la Guardia Revolucionaria bajo las órdenes del general Qasem Soleimani. La República Islámica ha dicho en repetidas ocasiones que la “línea roja” para la seguridad del país es de 40 kilómetros alrededor de sus fronteras. Si los terroristas del IS se acercan a este radio, Irán se defenderá.

Poco después de los atentados de París, la televisión nacional mostró a una joven que a las preguntas de un reportero respondió: “Estoy feliz porque Teherán es seguro, mientras que París no lo es”. Y, en cierto modo, así es. Aun así, existe actualmente un gran debate interno sobre si el Estado iraní puede permitirse el coste descomunal que supone desplegar a las milicias Quds en el exterior. Mientras que el gobierno de Hassan Rohani reclama recortes, la Guardia Revolucionaria se aprovecha de la amenaza yihadista para legitimar su actuación.

Preguntado sobre la misma cuestión, el presidente del Consejo Nacional para Irán y América (NIAC), Trita Parsi, señala a este diario que no hay una razón que explique el blindaje de Irán frente al terrorismo, sino varias. En primer lugar, “la gran mayoría de los iraníes son musulmanes chiíes no receptivos de la ideología -integrista suní- que promulga el IS”. Simplemente, no va con ellos. En segundo lugar, “los iraníes suníes que viven en Irán no viajan a áreas controladas por el IS”, como sí hacen los europeos que viajan a Siria y luego regresan a casa para atacar. En tercer lugar, “en aras a la seguridad, Irán está tratando de atender las necesidades de las minorías suníes para evitar su adhesión al IS”.

En este sentido, Teherán sí combate focos terroristas procedentes de las minorías insurgentes baluchis, árabes y kurdas, pero son brotes separatistas, sin conexión con la amenaza yihadista. Por último, concluye Parsi, “los reclutas del IS no se mueven fácilmente dentro de Irán a causa de la lengua y otras barreras. Es decir, no tienen el conocimiento local que sí tienen los combatientes europeos -belgas o franceses- de su territorio”.

En esta línea, cabe destacar que Irán no es un país fragmentado, fallido, como la mayoría de sus vecinos. “Irán es un estado sólido, estable, sin divisiones que el IS pueda aprovechar”, señala a EL MUNDO el ex embajador italiano en Irán Roberto Toscano, quien enfatiza que “en el pasado Irán sufrió la amenaza de Al Qaeda y consiguió neutralizarla mediante un pacto (no escrito) de no agresión, porque no quería represalias en su territorio. Lo mismo puede estar sucediendo ahora, aunque es imposible asegurarlo”. Y apostilla: “Irán no dejará nunca caer al presidente sirio, Bashar Asad, por eso no le ha gustado el repliegue ruso. Al final, combatir al IS en Siria supone protegerse y ayudar a su máximo aliado”.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Botón volver arriba