Tecnología

Ojalá todos los auriculares fueran tan personalizables como los TMA-02

 

BRUNO TOLEDANO

Tras un tiempo usando los TMA-02 de la marca danesa Aiaiai, no puedo dejar de pensar en las ventajas de lo modular y en lo bien que se oyen

Entendiendo modular como la capacidad de cambiar piezas de un equipo según las necesidades del usuario

Los TMA-02 de Aiaiai son mis nuevos auriculares favoritos: se oyen muy bien, son discretos y, lo mejor de todo, si se me rompe el cable, no tengo que comprarme otros: puedo cambiar esa pieza. Y quien dice cable, dice almohadilla desgastada, altavoces ‘petados’ o diadema rota.

Vivimos en una sociedad en la que todo se usa y se tira y se compra la siguiente cosa que vamos a utilizar. Suena tópico y cuñado, pero es la realidad del capitalismo contemporáneo que gobierna el mundo y que, en el caso del mundillo de la tecnología, supone que cambiamos de móvil por completo a partir de los 6 meses de comprarlo.

Hay compañías tecnológicas que se niegan a funcionar así: no es ecológico, no es una buena estrategia a largo plazo y, al final, es una pescadilla que se muerde la cola. Ahí entran productos como los Fairphone o, en el caso que nos ocupa hoy, los TMA-02 de Aiaiai.

Sé que el nombre da risa, pero cuando entiendes sus motivaciones y su apuesta por el diseño y la variabilidad de los auriculares, pasas por alto ese detalle y empiezas a obsesionarte con cuál es la mejor configuración para ti. La opción de sincronizar tu Spotify con su configurador de auriculares ayuda mucho, la verdad.

En mi caso, tengo unos TMA-02 con la diadema H04, los altavoces S04, las almohadillas E05 y el cable C02. Suena a chino esto, pero os hacéis a la idea de que hay varias opciones por cada pieza y que, haciendo cálculos, hay un gran número de combinaciones posibles para acertar lo mejor posible con el perfil de sonido que mejor cae en tu oído. En mi caso, sonidos amplios, bajos profundos y cierto aislamiento exterior.

El sonido que he conseguido es mi favorito, en parte porque lo he elegido según mis gustos y guiándome por las precisas descripciones de la web (en inglés, lamentablemente, aunque en Amazon podéis ver traducciones muy acertadas); y en parte porque la tecnología tras los auriculares es magnífica. Si la música que escuchas está bien producida, es posible hasta localizar la posición de los instrumentos si cierras los ojos. Una locura lo bien que se escuchan.

Tras un tiempo probándolos, estaba un poco cansado de usar el adaptador del teléfono para escuchar música en él (maldigo a los móviles sin entrada de auriculares) y los responsables de la compañía fueron muy amables y me prestaron una diadema con conexión bluetooth. A la vez, yo ya había comprado un cable que conectaba directamente los auriculars por USB-C a mi móvil.

Esto es lo mejor de los auriculares: puedes adaptarte a cada situación con sólo comprar un componente en lugar de comprando otro producto entero. Desde luego, todo tiene su coste: mi configuración de los TMA-02 supera los 200 euros, cifra que poca gente se dejará en unos auriculares de diadema. Y cada parte cuesta entre 20 y 50 euros, por lo que tampoco sale barato hace una modificación.

Y sin embargo, creo que lo prefiero a tener otro par de auriculares distinto: estos se escuchan bien y sólo tengo que llevar encima un cacharro para escuchar música sin cables en el metro, para hacerlo con cable en el trabajo o para conectarlos a mi ordenador para componer música con unas almohadillas distintas.

Los TMA-02 no están pensados para un consumidor que usa los cascos que vienen con su móvil y está satisfecho con ellos. No pasa nada por tener ese perfil, así se está bien. Pero si te obsesiona un poco la tecnología, el diseño y el sonido y eres de los que prefiere gastarse un dineral en un producto cada mucho tiempo en lugar de en muchos productos cada poco tiempo, estos son unos auriculares muy a tener en cuenta. Yo estoy un poco obsesionado con ellos.

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