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Obama y los desafíos para nominar un nuevo juez en la Corte Suprema

(PL) La sucesión del juez de la Corte Suprema (CS) Antolin Scalia, quien falleció el sábado, presenta un desafío complejo para el presidente Barack Obama en su último año de mandato, a pocos meses de las presidenciales de noviembre.
El deceso del magistrado de 79 años, producto de un infarto cardíaco, provocó una explosión de enfrentamientos verbales entre líderes demócratas y republicanos, no acerca de quién debe ser su relevo sino sobre si Obama es quien debe nombrar el nuevo juez o dejar esa tarea al próximo mandatario.

Los del partido azul defienden a capa y espada esta facultad constitucional de Obama, quien prometió que cumplirá su deber en este caso, pues cuenta con tiempo suficiente para tomar una decisión, y así lo hizo saber este martes al señalar que no abdicará de su responsabilidad y lo hará antes de dejar su cargo en enero próximo.

La Constitución es muy clara acerca de lo que se supone que suceda ahora, sé lo que debo hacer y el Senado debe cumplir con su deber de valorar mi propuesta, señaló el mandatario en Rancho Mirage, California, donde asistió a la cumbre entre Estados Unidos y los países de la Asociación de Naciones del Sureste Asiático.

El mandatario añadió que pretende seleccionar a alguien con una calificación indisputable que obtenga el apoyo y respeto en el país, una persona justa, incluso si no está de acuerdo con su política pero que sirva con honor e integridad.

La idea de Obama la resume este miércoles un artículo del diario The Hill que señala como principal objetivo del mandatario presentar un candidato a sustituir a Scalia que resulte muy difícil de rechazar por la oposición.

Por su parte, los republicanos, incluyendo los precandidatos a las presidenciales, con algunos matices, se oponen a que el gobernante sea el que nomine un nuevo aspirante a juez, sino que lo haga el próximo jefe de la Casa Blanca.

Sin embargo, detrás de sus declaraciones públicas, ambos partidos están inmersos en intensos análisis y evaluaciones políticas acerca de cómo abordar mejor el asunto de la vacante en el máximo órgano judicial estadounidense, teniendo en cuenta la profunda polarización que existe en el país y el estado actual de la campaña con vista a las presidenciales.

De acuerdo con The New York Times, la mayoría de los estrategas de ambas agrupaciones políticas perciben el proceso de designación del nuevo magistrado como una oportunidad para galvanizar el apoyo de sus seguidores en dichos comicios.

Esto explica por qué muchos senadores republicanos que enfrentan carreras difíciles en estados que son de tendencia liberal o moderada, se abstuvieron de respaldar a fondo al líder de la mayoría republicana en la Cámara alta Mitch McConnell, quien declaró que se opondría a cualquier esfuerzo de Obama por nombrar un sucesor para Scalia.

El escenario que más favorecen los del partido azul y en general los llamados liberales, y a la vez rechazan los republicanos y sectores conservadores, sería la selección de un nominado que pueda impulsar la asistencia de amplios sectores de votantes a las urnas en noviembre.

En este caso, el nombre que más se menciona, según el Times, es el de la Fiscal General Loretta Lynch, quien, si es confirmada por el Senado, sería la primera mujer negra en integrar la CS.

Su figura combina el hecho de ser mujer y afroamericana, con una amplia calificación profesional, todo lo cual permitiría a Obama culpar ante la opinión pública a los republicanos en el Senado en caso de que rechacen su nominación a la máxima instancia judicial.

Otros posibles candidatos a relevar a Scalia son Merrick B. Garland, de la Corte de Apelaciones del Distrito de Columbia, quien fue confirmado en 1997 en la Cámara alta con el voto favorable de 32 republicanos; así como Jane L. Kelly del Octavo Circuito, quien recibió el visto bueno de 96 de los 100 senadores en 2013.

En este contexto, en los últimos días se perciben cambios en las posiciones de figuras importantes en el legislativo.

Tal es el caso del senador republicano Charles E. Grassley, presidente del Comité Judicial de la Cámara alta, quien señaló la víspera que permitiría una audiencia sobre la propuesta de Obama para sustituir a Scalia, un cambio en su anterior posición pues se aferraba a la idea de que debe ser el próximo presidente quien designe al nuevo magistrado.

Si los republicanos indican que pueden valorar una probable propuesta de Obama, como lo hizo Grassley, el jefe de la Oficina Oval tendrá una razón adicional para nombrar un candidato de consenso, un moderado cuya figura sea más potable para el partido rojo, estiman expertos.

Scalia era para muchos la figura más representativa del conservadurismo dentro de la CS, debido a sus posiciones en torno a los derechos de los homosexuales y los afroamericanos, así como en otros asuntos clave de marcado interés para la sociedad norteamericana.

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