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Obama llega a Cuba para “hacer irreversible” el deshielo

Es la primera vez que un presidente de EEUU va a Cuba en 88 años y es simbólico porque se reunirá expresamente con el Gobierno cubano.

La clave de la visita es la economía, en especial el levantamiento del veto de EEUU a la entrada de Cuba en los organismos financieros.

En 2015, Carlos Gutiérrez regresó a Cuba. Se había ido cuando tenía 6 años, en 1960. En esas cinco décadas y media, fue consejero delegado del gigante de la alimentación Kellogg’s, y secretario de Comercio con George W. Bush. Pero el viaje a La Habana le preocupaba. “No sabía cómo iba a sentirme. No sabía si iba a sentir rabia, resentimiento… Pero entonces llegue a la habitación de mi hotel en La Habana, descorrí las cortinas y miré a la calle, y sentí que estaba en casa“.

Así explicaba el republicano Gutiérrez a EL MUNDO sus sensaciones en una conversación telefónica el jueves. Hoy, Gutiérrez, que trabaja en el bufete de la ex secretaria de Estado demócrata Madeleine Albright está de nuevo en Cuba. Es la cuarta vez que va desde que Washington y La Habana iniciaron la normalización de relaciones. Una normalización que hoy llega a su momento más simbólico, con la llegada, a las 5 de la tarde (10 de la hora peninsular) de Barack Obama.

Es la primera vez que un presidente de EEUU está en Cuba en 88 años, desde que Calvin Coolidge pasó 36 horas en la isla en enero de 1928 en un viaje a la sexta Conferencia Internacional de Estados Americanos que la periodista del diario Evening Post Beverly Smith calificó de “decoroso y aburrido”. Coolidge condujo su propio coche en La Habana y un tranvía estuvo a punto de arrollarle. Obama llega hoy con un séquito de 800 personas.

Esta visita es aún más simbólica que lo que indican los 88 años transcurridos desde que Coolidge estuvo en La Habana, porque Obama no acude a una conferencia internacional, sino expresamente a reunirse con el Gobierno cubano. Eso sí: no se va a ver con Fidel Castro. La Casa Blanca no lo ha solicitado, “y los cubanos no lo han reclamado de forma vigorosa”, según ha declarado a la prensa el asesor de Obama Ben Rhodes.

En palabras de Rhodes, con el viaje de Obama “queremos hacer la normalización [de las relaciones] irreversible“. En otras palabras: que, cuando el sucesor de Obama llegue a la Casa Blanca en enero, se encuentre el deshielo de Cuba totalmente consolidado. Es algo que, de hecho, ya ha pasado. “No es casual que Marco Rubio, el candidato a la Casa Blanca que ha hecho más campaña contra el acercamiento entre los dos países haya quedado destrozado en, precisamente, Florida”, declara José María Viñals, del bufete español Lupicinio, que lleva operando en Cuba desde hace dos décadas.

Por eso, nadie espera nada espectacular de esta visita. ¿Democratización? “Eso dependerá más de la presión internacional”, explica en un email José Manuel Vivanco, director para América Latina de la ONG Observatorio de los Derechos Humanos (Human Rights Watch). Obama va a reunirse con disidentes el martes, en un encuentro privado, y ese mismo día va a lanzar un histórico mensaje televisado al pueblo cubano.

La clave del viaje es la reforma económica, que debería ganar un nuevo impulso con el Octavo Congreso del Partido Comunista Cubano, el mes que viene. Y, sobre todo, en el levantamiento del veto de EEUU a la entrada de Cuba en los organismos financieros multilaterales, como el FMI, el Banco Mundial y, sobre todo, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Obama llega a Cuba, así pues,con la promesa del capitalismo bajo el brazo. Se acabó el ‘Socialismo o Muerte’. El ‘comunismo’ de China y Vietnam es el futuro de la Revolución cubana.

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