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Maduro y Cabello las figuras del desastre en Venezuela

Dueño principal del canal venezolano Globovisión, Guillermo Zuloaga lo acabó vendiendo en 2013 por las fuertes presiones –personales y económicas– que recibió del chavismo, que quiso acallar así la única televisión que emitía información no controlada por Chávez.

Si Venezuela fuera otro país, jamás hubiese vendido, aunque la situación económica hubiera sido mala. Pero hubo un momento en que, por la enorme presión del Gobierno sobre los anunciantes, Globovisión en mis manos ya no era viable, ni política ni económicamente. Si no vendía, los casi 600 empleados se iban a quedar en la calle. Los de mayor fama iban a lograr trabajo, pero el resto no. Para Navidad he recibido más de cien mensajes de empleados de Globovisión, que están trabajando y llevando comida a sus hijos. Así que no me arrepiento de haber vendido. A partir de ese momento pasé la página.

Es una situación sumamente crítica, compleja y difícil. Chávez logró imponerse gracias a un enorme caudal de dinero por la bonanza petrolera –se habla de más de un billón de dólares en todos esos años–, pero ahora lasarcas están vacías y los ingresos no cubren los gastos de nómina del estado. El concurso de todas las fuerzas es necesario para salvar a Venezuela. Pero el Gobierno no está mostrando buena voluntad: usa al Tribunal Supremo para invalidar actuaciones de la Asamblea Nacional y pide el estado de emergencia económica para quitarle poderes al legislativo.

El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, tuvo una reacción en las elecciones de diciembre que muchos no esperábamos: hizo respetar la voluntad de los ciudadanos. Es una reacción esperanzadora. Las Fuerzas Armadas tienen que ser las Fuerzas Armadas de Venezuela, no de un presidente o de un partido. Si de verdad permiten que evolucione el proceso desde un punto de vista democrático tendrán una página en los libros de historia. No creo que vayan a buscar otro Gobierno, pero sí parece que van a dejar que esto evolucione.

Esa actitud del Ejército pareciera indicar que Cabello tiene menos poder. Siempre se decía que la Fuerza Armada era de Cabello y la fuerza civil (Frente Francisco de Miranda, colectivos…) de Elías Jaua. Creo que Cabello y el propio Maduro tienen que estar siendo cuestionados dentro del PSUV, porque son las figuras del desastre. Las causas vienen de atrás, del propio Chávez, que permitió el saqueo total de Venezuela, incluyendo la industria petrolera, por secuaces y amigos. Pareciera que no es viable que esas figuras –Maduro, Cabello– se queden por lo desastroso de la situación.

Ese es el problema: no tienen dónde irse. Cuando el presidente Rajoy concluya sus funciones se irá a su casa, querido o no querido, pero respetado por la gente. Maduro o Cabello ¿a dónde se van? Saben que de salir van a tener todo tipo de juicios, denunciados por quienes han visto confiscadas sus propiedades o han perdido algún familiar en acciones represivas. Ya no tienen la chequera bajo el brazo para ser bienvenidos en otros países. Creo que ya ni Cuba los quiere: ya no entregan a la isla la misma cantidad de petróleo y además este vale mucho menos. Y si tratan de quedarse, ¿cómo van hacerlo? Cuando un animal se ve acorralado responde con agresividad. Si te ves así, peleas hasta el último momento, hasta que te quedas muerto.

Me preocupa el surgimiento en España de un movimiento como el de Podemos. Cuando uno ve las similitudes con el chavismo no puede dejar de afirmar que son fenómenos hermanos o uno es hijo del otro. Hasta las frases de Pablo Iglesias son las mismas que decía Chávez. En España muchos dicen que no va a pasar lo mismo. «Esto es Europa», afirman. También nosotros nos creíamos distintos de los países vecinos, por la tradición democrática de décadas previas. Los españoles deben ver lo que pasó en Venezuela: la historia puede repetirse.

«En Globovisión hicimos todo lo posible por la libertad de expresión»

El 10 de junio de 2010, Guillermo Zuloaga abandonó con urgencia Venezuela, ante la evidencia de que Hugo Chávez quería meterle preso, y ya no ha podido volver a su país. También huyó su hijo, acusado igualmente en un caso que el chavismo utilizó para actuar contra una familia destacada por el empuje dado a Globovisión. La cadena, en cuya propiedad participaba el periodista Alberto Federico Ravell y el banquero Nelson Mezerhane, emitió los únicos informativos no chavistas tras el cierre de la también combativa RCTV. «Creo que en Globovisión hicimos todo lo posible para asegurar la libertad de expresión y el respeto de los derechos humanos. Tratamos de hacer la mejor televisión desde el punto de vista informativo», afirma Zuloaga. Con este fuera del país y las crecientes presiones del Gobierno, en 2013 Globovisión fue vendida a capital tras el que se encontraba el chavismo, algo que la oposición acogió con cierta polémica. Zuloaga ha lanzado en EE.UU. el canal por cable TV Venezuela y en internet la televisión a la carta VivoPlay.

 

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