Historia

Leyendas de las batallas del 19 y 30 de marzo

Después del grito de independencia, la noche del 27 de febrero de 1844, ocurren dos acontecimientos que solidifican el nacimiento de la República Dominicana: Las gloriosas batallas del 19 de marzo en Azua (en el sur),  y la del 30 de ese mismo mes, pero en Santiago de los Caballeros (en el norte del país).

Así nacieron las leyendas de los “azuanos tira piedras” y la “Carga de los Andulleros”, de Sabana Iglesia.

El presidente de Efemérides Patrias, el historiador Juan Daniel Balcácer, explica que desde que el presidente haitiano Charles Hérard se enteró del levantamiento sentenció de forma arrogante y  burlona que en 24 horas Haití aplastaría los independentistas. Hérard organizó su ejército con 30 mil hombres para invadir a República Dominicana. Él mismo comandó un batallón que llegó a Azua el 19 de marzo.

Los dominicanos, liderados por el general Pedro Santana, derrotaron las fuerzas de Hérard, obligando a los haitianos a correr en desbandada. En la huida abandonaban animales de carga, armas y provisiones que traían desde Haití.

Luego del triunfo, Santana, extrañamente, se retiró con todo su ejército desde Azua a Sabana Buey de Baní, abandonando la plaza conquistada por las armas. Cuando los haitianos reorganizaron sus fuerzas y contraatacan no encontraron resistencia. Hérard estableció su cuartel general en Azua.

El historiador Héctor Lachapelle Díaz narra que cuando los soldados haitianos volvían a entrar a Azua y no tenían resistencia de militares dominicanos, los azuanos se iban a las partes más altas de las montañas y tiraban piedras, palos y hasta tizones encendidos a los invasores.

Explica que ahí nació la leyenda o el mote de que los azuanos son “tira piedras”, pues arrojaron tantos objetos a los haitianos que por momento impidieron que la infantería o la caballería haitiana siguiera su avance.

Otro elemento curioso es que el presidente haitiano tuvo que regresar a Haití, porque se corrió el rumor de que le habían dado un golpe de Estado en Puerto Príncipe. Algunas fuentes históricas afirman que los de la idea de difundir el rumor fueron los independentistas dominicanos. Los patriotas extendieron la guerra hasta la frontera en el Sur.

Por el lado Norte, el general haitiano Jean Louis Pierrot tenía el encargo de ocupar Santiago y Puerto Plata. En Sabana Iglesia, que está  ubicada en las estribaciones de la cordillera Central, cerca de Santiago, Fernando Valerio, al mando de un grupo de campesinos dedicados a la manufactura del tabaco, tendió una emboscada a los invasores.

Después de varios intentos repelidos por la artillería dominicana, ubicada en los fuertes Dios, Patria y Libertad, los fusileros de Valerio entran en acción en el área del cementerio viejo, causando enormes bajas a las tropas haitianas.

Este improvisado ejército, más acostumbrado a las labores artesanales que a la guerra, en un momento decide soltar los fusiles y tomando los machetes que usaban para sus faenas diarias embisten a los haitianos en un cuerpo a cuerpo mortal para el ejército invasor.

Valerio, al frente de un contingente de Sabana Iglesia, entabló batalla, y al ver que los dominicanos flaqueaban (retrocedían con miedo) se lanzó contra el enemigo machete en mano, arrollándolo.

La “Carga de los Andulleros” pasó a la historia como una muestra del valor y la decisión de nuestra gente de ser libres del yugo haitiano, y fue decisiva en el resultado de la Batalla del 30 de Marzo.

El andullo es un proceso que se inicia secando las hojas del tabaco. Luego son apretadas fuertemente y cubiertas con una yagua, para luego dejarlas colgadas por varios días mientras se les remoja, hasta convertirlas en una “pasta compacta”, que será vendida en porciones pequeñas usadas en pipa de barro llamada “cachimbo”.

Fuente: para la elaboración de esta crónica se usaron datos del Archivo General de la Nación y de un escrito del doctor Humberto Salazar.

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