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La Violencia Un mal social Universal

Ciudad de Nueva York- La raíz de la violencia en países del área del Caribe, Europa, Centro y Sur América, los países Árabes y los Estados Unidos de Norte América tiene su origen en la educación del hogar y se nutre con frecuencia de los abusos, la violencia verbal y física que se presentan a diario en las casas de parientes inexpertos en materia de educación, disciplina, y corrección de la conducta humana.

La violencia que vive a diario nuestra sociedad globalizada se nutre de los medios de comunicación social, los videos juegos, la televisión, el cine y aún la radio. La violencia tiene como epicentro el seno familiar que arrastra siglos de atraso en materia de educación social y que menoscaba la libertad, y el respeto por las ideas contrarias de los demás.

Si deseamos contribuir para que haya un cambio sustancial en nuestra comunidad globalizada, debemos entonces planificar a largo y mediano alcance  un programa que equipe a los individuos en mejorar las relaciones interpersonales, sin violencia pero que abarque una acción total de la vida en familia, y sociedad para que la gente y organizaciones civiles y religiosas, incluyendo los cuerpos castrenses puedan eliminar la violencia y mejorar la seguridad ciudadana.

Puede ser que existan varias teorías sobre el origen de la violencia física, y verbal pero debemos estar de acuerdo de como erradicar este mal social. Al indagar sobre el origen de la violencia esto nos permitirá descubrir la causa y efecto de la violencia en nuestra sociedad globalizada.

En primer lugar, la violencia no solo afecta la sociedad dominicana, la violencia de género está fundamentada en la “Misogamia” practicada en nuestra cultura occidental. La misogamia tiene su origen entre los griegos. Dentro de la civilización Occidental hemos heredado el concepto del odio del hombre hacia la mujer. A esto se llama misogamia.

Una persona que sea abusada o abusado desde niño, o niña, crecerá no solo con un resentimiento sobre su agresor, o agresores, sino que se tornará violento, (a), a medida que pasen los años. En general, los niños no tienen los mecanismos para procesar el porqué de la violencia que se ejerce contra ellos, ni mucho menos poner un paro a los abusos en su contra.

Por lo tanto, a medida que crece se tornará agresor, o agresora, muchas veces sin entender el porqué de su agresión descontrolada. Es por tanto necesario, la terapia individual y de grupo para entender el complejo mundo de la violencia, y los abusos en nuestra sociedad. Al no saber romper con el círculo vicioso de la violencia, la víctima transmite de generación a generación la violencia recibida contra su persona.

La violencia cuando pasa de una generación a otra, el agresor buscará razones suficientes para justificar su ira en contra la persona indefensa, que no entiende el porqué de los abusos de su agresor.

Si el agresor y la victima provienen de un hogar donde el abuso físico y verbal era el plato favorito de cada día, estos llegan a pensar que los abusos son normales.

Pero el hogar donde la violencia física y verbal se practica corrientemente, ese hogar es disfuncional y necesita con urgencia la ayuda profesional para todos sus miembros.

Debemos notar que en la mente del agresor él, o ella esta correcto en el uso de la violencia, ya que él agresor busca justificar y validar su agresión. Es más en su mente la otra persona merece recibir el castigo corporal, la agresión verbal y física. La victima por su parte, recibe los abusos porque en su mente cree amar la otra persona que abusa constantemente, pero no saber cómo detener la agresión.

Cuando la violencia de los Padres, se transmite a los hijos, y la violencia va pasando a las nuevas generaciones, se convierte en un círculo espiral que no terminará, hasta que la víctima decida detener los abusos de su agresor. Ese círculo vicioso se transmite de familia en familia no importando la educación, el estatus social, o aun la religiosidad del individuo.

Para detener la agresión y los abusos físicos y verbales, no basta con hacerse el valiente, la persona victima necesita ayuda profesional de un terapista, un pastor, o la de un consejero profesional. Usted debe consultar un profesional que le oriente a cómo detener los abusos.

Hable con otras personas sobre su caso. Aunque usted sienta que es culpable y merecedor, (a) de los abusos que sufre en manos de su agresor, esto no es así. Usted necesita sacar de su mente eso que le atormenta tanto y que no le deja vivir en paz con usted mismo.

La mayoría de las personas abusadas permanecen en silencio, en secreto por vergüenza, temor y miedo a ser rechazado, (a) por los demás. Debe vencer ese miedo. Cuando usted cuenta a otros lo que le ha estado sucediendo, usted empezará a liberarse de ese espíritu de cobardía.

Y empezará a liberarse de todos esos sentimientos de inferioridad que los abusos a través de los años, han condicionado su mente para no hacer nada que detenga su agresor de los abusos recibidos por largos años.

Los insultos con el correr de los años la harán sentirse, fea, gorda, incapaz de hacer nada bueno, habrá entrado en depresión, y sentirá que no hay razón para vivir. Usted en cambio se sentía antes de ser la persona que ahora es, inteligente, enérgica, capaz de llevar a cabo sus metas, era una persona brillante, y se sentía segura de usted misma cuando compartía con los demás.

Pero de repente, se ha convertido en una persona que no es útil para nada porque es tanta la basura que le han tirado encima con esos comentarios, insultos y violencia que ahora no cree en usted.

En primer lugar: hable con alguien sobre su caso. Hable con alguien que le de confianza de expresar cómo se siente, sin que esa persona la juzgue. Usted necesita alguien que le escuche atentamente. En Segundo lugar, esa persona debe oír con empatía.

Y que le ayude a liberarse de toda esa opresión que lleva por dentro.  En tercer lugar, si la persona que usted acude no le ayuda, busque otra persona inteligente y confiable que le escuche y pueda guiarle en este proceso.

No caigas en manos de alguien que vaya a continuar su opresión. Sea lista, astuta, y enfóquese en lo que usted desea lograr.

Un consejero profesional se reunirá con usted de 7 a 10 semanas nada más. Por una hora en cada cita. Usted no puede ser dependiente de la consejería, o del consejero. Después de ese tiempo es hora de practicar lo aprendido en la psicoterapia. No se haga dependiente de drogas, o pastillas para la depresión.

Ponga su frente en alto, y enfrente a su agresor. Si antes soportó con estoicismo los insultos, ya no quiere oír más la misma basura. Si antes aguantó la agresión verbal, y física, ya no seguirá soportando más esa conducta desordenada, ruin y opresiva. Si tienes que llamar a la policía, hazlo con firmeza y sin titubeos.

Si no te sientes con fuerzas para enfrentar al agresor llama a una amiga, o amigo para que este contigo cuando enfrentes a tu agresor. Cerciórate de que la persona no está armada, y que las otras personas que están ayudándote podrán controlar al agresor en caso de que desee agredirte de nuevo.

La violencia doméstica, o violencia de género es un mal social que se va extendiendo por todas partes, y los gobiernos no tienen ni el personal, ni los recursos para combatir ese flagelo social. Pero como este mal es una epidemia que afecta la sociedad internacional, por no mencionar un país en específico, cada país debe tener una Secretaria de Estado que bregue con la violencia de género, violencia doméstica y violencia en general.

Por otra parte, el primer acto de violencia registrado, y muy probable el más antiguo de todos, está contenido en el Génesis, primer libro de la Biblia. Ese caso es el de Caín y Abel. Caín mató a su hermano Abel por celos, o envida de Caín en contra de Abel. La violencia esta fundamentalmente enraizada en el pecado del ser humano que se siente con derecho y libertad de usar su ira descontrolada para tomar la vida de otro ser en desprecio por el valor de la vida.

La violencia está registrada en el libro sagrado no como una práctica a seguir, sino más bien para ejemplo de lo que no se debe hacer. El Dios que nos creo es el mismo que nos dice: “No mataras”, pero claro, interpretamos y retorcemos “Las Escrituras Sagradas”, para justificar nuestras acciones que van en contra de ese mandamiento originario.

El hombre y la mujer encuentran razones suficientes como para quebrantar la ley divina y justificar su acción. Pero tenemos que tener bien claro, que ni el hombre es posesión de la mujer, ni la mujer del hombre. Cuando una persona une su vida sentimental hacia la otra, esto quiere decir que desean compartir la vida y todos los bienes que se tienen dentro de ese matrimonio.

Si por alguna razón, el parecer de alguno de los dos cambia con el paso de los años, entonces, ninguno de los dos debe pensar quitarle la vida a su conyugue porque uno de los dos, decidió no seguir viviendo más al lado del otro. Al casarse, los seres humanos no son dueños de su conyugue, pues se casan para disfrutar de todos los dones dados por el creador. Pero no se convierten en dueños, el uno del otro.

Es importante concluir aquí que si usted fue abusado, o abusada cuando niño, o niña, usted no debe continuar su agresión hacia los demás. Busque consejería profesional. Hay vida más allá de la violencia, la agresión, y el maltrato. Su violencia obedece a la violencia abusiva, injustificada e inmerecida que usted recibió cuando era niño, o niña. Hoy no hay necesidad de seguir arrastrando con ese malestar social.

Ponga fin a los abusos, a la violencia de género que contribuyen a tantas muertes prematuras de hogares, niños, y niñas que se quedan sin padre, ni madre, o de Padres y Madres que se quedan sin sus hijos, o hijas porque algunos piensan que la vida se termina si la pareja los deja. No cometa semejante idiotez de quitarle la vida a su pareja, la suya, o la de sus hijos.

La vida no termina con el divorcio, es muy probable que usted pueda encontrar una pareja que le ame a usted, le cuide, le respete y lo valore mejor que la anterior. Ofrézcase a sí mismo la oportunidad de empezar de nuevo.

Por Rey Díaz

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