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La vicepresidencia, un camino minado en Estados Unidos

(PL) La elección de un compañero de fórmula de los aspirantes a la presidencia de Estados Unidos es un camino minado tanto para republicanos como demócratas.

Ya los dos favoritos para alzarse con la boleta, Donald Trump (republicanos) y Hillary Clinton (demócratas) comenzaron las pesquisas tras bambalinas para seleccionar una figura que les permita unificar el voto y presentarse como una mejor opción en noviembre.

Varias figuras republicanas buscan integrar la boleta de Trump en un ambiente convulso y lleno de discrepancias entre las tendencias de la agrupación roja.

El multimillonario neoyorquino tiene una lista de hasta siete personas que estudia para su selección, mientras crecen las apuestas sobre quién será el escogido en el empeño del puntero de los rojos de convertirse en el 45 presidente del país.

Entre los mencionados por los medios y políticos de la nación se incluyen el gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, el senador de Iowa Joni Ernst, el senador de Alabama Jeff Sessions, la gobernadora de Nuevo México, Susan Martínez, la gobernadora de Oklahoma, Maria Fallin y el gobernador de Ohio, John Kasich.

Tampoco se descarta al expresidente de la Cámara de Representante Newt Gingrich, quien dio su apoyo al magnate inmobiliario y cuenta con muchos avales a su favor.

Todos tienen algo que aportar, ya sea posiciones extremas en

inmigración, buen desempeño en sus cargos, el favor de los inmigrantes o el voto de las mujeres, sin obviar el buen trabajo en política de algunos, sostienen expertos.

Hay cierto favoritismo por Martínez, la gobernadora de Nuevo

México, quien pudiera ayudar al nominado a hacer retroceder las críticas de que él es un misógino y que su retórica de línea dura sobre la inmigración es xenófoba y racista.

En el caso de Gingrich, es alguien que habla el lenguaje de

Washington y puede ser el enlace ideal con el Congreso, criterio apoyado por expertos quienes consideran sería difícil encontrar un candidato con más experiencia política que el expresidente de la Cámara, considerado el arquitecto de la toma de control republicano de ese foro en la década de 1990.

Sin ir muy deprisa en la selección de quien lo acompañará en el empeño, Trump dijo que le gustaría tener un compañero de boleta que sea un político.

El diario The Daily Caller publicó recientemente una lista de 13 personas que pudieran ayudar al magnate neoyorquino en su aspiración de convertirse en el 45 presidente del país.

En el ejercicio de previsiones, el diario incluyó a otras figuras como la exgobernadora de Alaska, Sarah Palin, el senador Marco Rubio (Florida), Rick Scott, gobernador de la Florida, Scott Brown, exsenador de Massachusetts, Ben Carson, exaspirante y neurocirujano, y Rudy Giuliani exalcalde de Nueva York.

Según el diario digital The Hill, Trump ya comenzó el proceso de selección, lo que conducirá a meses de rumores y especulaciones sobre a quién va a escoger.

Podría ser una tarea difícil, ya que algunos candidatos

potenciales podrían estar reacios a enganchar su futuro político a una figura polarizante como el casi seguro nominado en julio, estiman medios de prensa y políticos.

Los militares no se quedan fuera y se habla del general James Mattis, un cuatro estrellas retirado del Cuerpo de Marines, con muchas posiciones afines al potencial nominado.

Otros nombres también se mencionan como la gobernadora de

Carolina del Sur, Nikki Haley, una estrella en ascenso dentro de los republicanos.

Según Katherine Jellison, profesora y presidenta del

departamento de historia de la Universidad de Ohio, la sabiduría tradicional es que debe existir un billete equilibrado, alguien que represente a una región o a un grupo demográfico, ya sea a los latinos, a los negros o a los conservadores sociales, entre otros.

Algunos análisis aseguran que los republicanos parecen superar la amenaza de una convención impugnada este año, lo que no quiere decir que el cónclave de Cleveland, del 18 al 21 de julio, esté exento de polémica, entre ellas quién será el compañero de fórmula de Trump.

El voto por el vicepresidente, donde los delegados de la

Convención no están obligados a apoyar al candidato que elija Trump, será un asunto controversial.

Ese sufragio se lleva a cabo por separado, en un proceso donde los delegados pueden impugnar la elección del favorecido por el magnate de bienes raíces, ya sea por ser demasiado liberal, demasiado moderado, demasiado inexperto o conservador.

Las negociaciones en marcha indican que algunos conservadores esperan y exigen nombrar a un candidato a la vicepresidencia mucho antes de la convención, ya que sospechan Trump no es un conservador convencido, y quieren a alguien en quien confiar sus ideas en la boleta.

Según un artículo del diario The New York Times las tensiones entre las facciones del partido podrían surgir a través del proceso de montaje de la plataforma del partido, el documento que explica en detalle sus posiciones políticas.

Asimismo, agrega, en una convención polémica es fácil imaginar un escenario en el que los conservadores busquen insertar un nuevo lenguaje para adoptar una línea dura en cuestiones que Trump no llevó al centro de su campaña.

En este proceso también pesarán los delegados del senador Ted Cruz (Texas) y en menor medida los del senador Rubio (Florida) y Kasich, gobernador de Ohio, quienes no están descartados como compañeros en la boleta y tendrán, además, un peso a la hora de conformar la plataforma de gobierno republicana y llevarla en una dirección más conservadora.

PARTIDO DEMÔCRATA

La búsqueda de un compañero de fórmula para la casi segura

nominada, Hillary Clinton, tampoco es un proceso sin dificultades por los retos que impone el voto de noviembre, donde la favorita está obligada a considerar el fuerte apoyo de su retador, el senador Bernie Sanders, durante todo el proceso de las primarias.

Por ejemplo, operadores y políticos del denominado partido azul están divididos sobre la conformación de una boleta que incluya a dos mujeres para retar a los republicanos en las elecciones presidenciales de noviembre.

El nombre de la senadora por Massachusetts Elizabeth Warren es considerado por algunos como una elección para una boleta de “ensueño” o un “dream team” pero emergen dudas y no son pocos los que favorecen un billete que equilibre una región o un grupo demográfico. Un número de demócratas ven una alianza Clinton-Warren como un equipo que podría encender el entusiasmo en la base progresista y hacer histórica la fórmula presidencial para 2016, según un comentario del diario digital The Hill.

La dupla femenina eliminaría el argumento a favor de Wall Street que persigue a la campaña de Clinton en toda la temporada de primarias, indican seguidores de la favorita.

Al respecto, el estratega demócrata y veterano de la campaña

presidencial Jamal Simmons dijo que la permanencia del senador Bernie Sanders en la carrera, pudiera llevar a la exsecretaria de Estado a inclinarse por Warren y de esa forma llevar más bríos a los votantes del llamado partido azul, las mujeres, los jóvenes liberales, liberales blancos de más edad.

Varios analistas estiman que la abanderada se inclinará por

alguien que contraste con lo que el republicano Trump y su compañero de papeleta ofrecerán a los votantes en noviembre.

Otros probables candidatos a la vicepresidencia serían los

senadores Sherrod Brown (Ohio) y Tim Kaine (Virginia), aunque los seguidores de Sanders quieren tenerlo como una opción que represente su descontento con la forma de hacer política en Washington.

Sobre la conformación de la papeleta un alto asesor de Hillary opinó que si bien Warren ayudaría a ganar a los partidarios de Sanders de vuelta, no serviría para atraer a los independientes y republicanos moderados que se niegan a apoyar la elección de Trump.

Por lo pronto la selección del candidato a vicepresidente es un verdadero dolor de cabeza para Clinton aunque hay material donde escoger.

Algunos se inclinan por Brown sobre otros en la lista, incluso por sobre los hispanos, lo cual puede ayudar con los llamados votantes más liberales, a la vez que no alienaría a los que oscilan hacia una posición de centro derecha.

En 2011, por ejemplo, en el ranking anual del National Journal, Brown empató con otros ocho congresistas por el título del miembro más liberal del Congreso.

Tampoco se descarta la posibilidad de un hispano en la boleta junto a Hillary y a inicios de la contienda, cuando Trump arremetió contra ese sector y calificó a los mexicanos sin papeles de violadores y asesinos y habló de Julian Castro (41 años), secretario de Vivienda y Desarrollo Urbano en el gobierno del presidente Barack Obama.

Castro es un ardiente defensor de Clinton, y se rumora que está en la lista de candidatos para ser su fórmula vicepresidencial, lo que lo convertiría en el primer latino que se postula para el segundo cargo más importante en Estados Unidos.

Este latino, según expertos, puede conectarse con los millennials (la nueva generación) y la comunidad donde tiene sus raíces, de una forma en la que Clinton, que tiene 68 años, quizás no puede.

Asimismo sus raíces de Texas, donde fue alcalde de San Antonio, también le dan el balance geográfico perfecto para la candidatura, que se inclinaría hacia el noroeste.

Otros con algunas posibilidades son el senador por Nueva Jersey Cory Booker y el secretario de Trabajo, Tomás Pérez (latino).

Los dos partidos que se disputarán la Casa Blanca en noviembre aún tienen tiempo para escoger pero, sin duda, la forma en que se desarrollan las primarias influirá mucho a la hora de hacer su selección a la vicepresidencia, sobre todo para equilibrar la balanza y atraer a más votantes.

*Periodista de la Redacción Norteamérica de Prensa Latina.

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