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La OTAN acepta implicarse en la lucha contra Estado Islámico

La OTAN es un gigante que se mueve despacio. Desde su nacimiento, la Alianza Atlántica tuvo como razón de ser la amenaza soviética. Hoy, el mundo ha cambiado. Los desafíos llegan en forma de guerra híbrida, de hackeosinformáticos, de grupos terroristas con presencia por todo el mundo. De la crisis migratoria en el Mediterráneo o de un misil lanzado desde Pyongyang o Teherán. Los muertos se multiplican en atentados y naufragios, no donde antes había un telón de acero. Pero Rusia sigue siendo la principal amenaza para los aliados.

Las grandes cumbres de las instituciones internacionales suelen terminar con un documento de conclusiones. Textos consensuados entre todas las delegaciones en los que plasman los puntos en los que están de acuerdo, sus intenciones y compromisos. En la UE, cada documento requiere incontables reuniones de embajadores e intercambios de e-mails hasta que se logra el lenguaje exacto que satisface a todos, generalmente en dos o tres páginas como mucho. El comunicado final de la Cumbre de Varsovia, distribuido hoy al finalizar el encuentro de la OTAN, consta de 139 puntos diferentes. Y el primer tercio tiene como protagonista absoluto a Moscú.

En todas sus variantes: militar, cibernética, en Ucrania, Siria o los países Bálticos. La cumbre de la OTAN en Varsovia dedicó su primera jornada casi íntegramente a Rusia y qué hacer. La segunda, en cambio, a las nuevas realidades, empezando porEstado Islámico (IS, en inglés) y su presencia en Irak y Siria.

La Alianza Atlántica dio formalmente el visto bueno a apoyar a la coalición internacional liderada por EEUU contra el IS, aunque con reservas. No con tropas sobre el terreno, pero sí desplegando sus aviones de vigilancia (Awacs). “Los aviones darán apoyo directo a las fuerzas de la coalición”, ratificó el secretario general, Jens Stoltenberg, pero sin violar el espacio aéreo sirio o iraquí. “En el sur vemos estados fallidos y que están fallando. Y millones de personas que pierden sus hogares y su esperanza por grupos terroristas como el IS. Esta inestabilidad ha tenido impacto directo en nuestras sociedades. La escala demanda que pasemos a la acción”, explicó el ex primer ministro noruego.

Los países de la Alianza ya participan en la coalición, pero a título individual, lo que supone un paso firme y al mismo tiempo delicado. Stoltenberg indicó que en las próximas semanas un equipo de la OTAN llegará a Bagdad para planificar el entrenamiento a las fuerzas locales y proporcionar asesoramiento estratégico a diversos ministerios. Igualmente, la Alianza creará un centro en Túnez. “La OTAN es una Alianza militar para la defensa colectiva. Ahora lo necesario es transformarnos también y cada vez más en una Alianza de entrenamiento, para potenciar las capacidades locales”, destacó el secretario.

Dentro de esas adaptaciones a las nuevas realidades, los líderes han dado luz verde a una operación marítima en el Mediterráneo (Sea Guardian) con “un ampliado objetivo” que incluye “vigilancia, la lucha contra los traficantes de personas y el terrorismo”. Una misión que debe “colaborar de forma estrecha con la Operación Sofía de la UE”, según el secretario general. Los detalles se empezarán a perfilar a partir de septiembre.

“Francia quiere que la UE tenga un papel mayor a la hora de defender el continente. Es muy importante trabajar en total cooperación con la OTAN para ello”, aseguró el presidente galo, François Hollande. El papel de la Alianza en el Mediterráneo ha sido bienvenido, pero con reservas. Hay ciertas dudas sobre la operatividad, sobre la posibilidad de que se dupliquen tareas y que dos cadenas de mando diferentes ralenticen la operación.

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