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La impopularidad de Nicolás Maduro en Venezuela

Aunque mentalmente he luchado por no escribir en el pasado sobre el caso de nuestra hermana nación Venezuela me siento hoy inclinado a escribir varias líneas en esta columna de ese país, sobre cosas que son obvias para el pueblo venezolano y para la opinión pública internacional.

La primera es que no hay dudas, Venezuela como nación necesita un cambio de dirección de gobierno y el presidente Nicolás Maduro no parece ser capaz de resolver la crisis Venezolana. Maduro no es Hugo Chávez, y la “Revolución Bolivariana” se ha convertido en un desastroso atolladero.

En lo que respecta al gobierno dominicano y sus líderes, incluyendo al ex presidente el Dr. Leonel Fernández Reyna, así como el actual canciller dominicano, Andrés Navarro, ninguno de los dos tiene calidad moral para ofrecer a Venezuela intervenir en el conflicto interno cuando no se ofrecen para solucionar el conflicto interno del conteo de los votos en la República Dominicana, y mucho menos ofrecer soluciones a la crisis que viven los venezolanos, que este acorde dentro del sistema democrático.

Si en la República Dominicana hubiese un sistema de justicia transparente muchos de estos funcionarios estarían dando consejos en la cárcel a los presos de Najayo, o la Victoria, porque sus actos punitivos los llevaría a esos recintos carcelarios.

Venezuela como la República Dominicana es una nación rica muy mal administrada y este sistema de expropiación de bienes extranjeros que ha seguido Nicolás Maduro, además de una política represiva y una revolución para la cual no hay cabida en esa o cualquier otra sociedad, está llevando a la ruina total a ese país.

Los medios de comunicación social, las empresas periodísticas y los periodistas en Venezuela han recibido la represión del gobierno de Nicolás Maduro por mucho tiempo. A Nicolás Maduro los días están contados, y su fin será desastroso, si no abandona el poder cuanto antes.

Maduro ha querido continuar los cambios que hizo su antecesor, Hugo Chávez, pero no tiene ni el carisma, ni la capacidad de ese político. El fantasma de Chávez no puede seguir gobernando Venezuela a través de Nicolás Maduro.

Los venezolanos y venezolanas están viviendo una de las peores crisis en la historia de su nación. No hay alimentos en los supermercados de Venezuela. La agricultura ha decaído por los conflictos entre Venezuela y Colombia, cierre de fronteras y control de las exportaciones y las importaciones que mantenían la economía a flote.

La situación social y económica para los venezolanos está peor que los tiempos de la gran depresión que vivió el pueblo norteamericano a principio de la década de los 30 en el siglo pasado. La revolución Bolivariana se ha convertido en el fucú para la nación, y Nicolás Maduro en el espantapájaros que quiere ahuyentar los malos tiempos.

Venezuela merece algo mejor, un gobierno más sólido y con una perspectiva más globalizada sobre su economía. El gobierno dominicano, al tratar de mediar entre la oposición y el gobierno de Nicolás Maduro lo que desea es asegurarse un rol de intermediario que le permita estar bien con Dios y el Diablo.

Es decir, tener los dos recursos al alcance de sus manos para salvaguardar la economía dominicana que depende mucho del petróleo que Venezuela exporta hacia la República Dominicana.  Por lo tanto el Gobierno de Medina, a través de su máximo exponente el Dr. Fernández quiere asegurarse un pedazo de la soga cuando esta se rompa. Así tienen la soga agarrada por las dos puntas. Si maduro cae, entonces negociarán con la oposición, si maduro se queda, seguirán apoyando un sistema que no tiene lugar en el siglo XXI.

Pero Maduro quiere resistir, y grita acusando a los norteamericanos de golpe de Estado, de influencia en su política interna y externa. Pero su lucha llegará a su fin, cuando encuentre un alto militar que quiera casarse con la gloria, como dice un amigo, que ponga fin, a ese gobierno opresor.

El pueblo de Venezuela seguirá luchando contra un gobierno que busca mantenerse en la palestra pública, pero que sus errores en la toma de decisiones lo ha llevado al hundimiento político de su gobierno.

Llevar reivindicaciones a una nación, nunca debería ser a costa del sufrimiento, la represión, y la escasez de un pueblo por un gobierno que busca estrangular a sus ciudadanos, antes que ofrecer educación, libertad, vivienda, salud, alimentación, juego político de las ideas libre y con el respecto por las vidas de cada uno de sus habitantes. Estas medidas sociales faltan en Venezuela por eso el gobierno de Nicolás Maduro se ha convertido en impopular.

 

Por Rey Díaz

 

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