Opinión

La delincuencia y una urgente actuación del Gobierno

La encrucijada es terrible y para estar más que alarmado. La población de estar dispuesta a colaborar, lo mismo que las instituciones del sector privado y de la sociedad civil. La iniciativa debe ser del gobierno, ahora que se prepara el inicio de una nueva gestión de gobierno.

Después de las elecciones, y aprovechando el ambiente de discusión política y de atención de la Policía a los asuntos de seguridad del Estado, la delincuencia se ha desatado como una hidra enloquecida y vuelve a poner en jaque todo el discurso de las autoridades de que hay un descenso en el crimen organizado y en los crímenes vinculados a robos, asaltos y secuestros.

El tema de la percepción de inseguridad, utilizado por la Policía Nacional para explicar el reclamo colectivo de más efectividad en la prevención de la delincuencia, también se cae.

La Policía Nacional acaba de anunciar la inclusión de 300 nuevos agentes para participar en el patrullaje de las calles en la capital. Otros anuncios ya habían sido hechos para transmitir más seguridad a la ciudadanía.

La muerte de un recluso, el secuestro de otro y la aparición de armas blancas en la cárcel de Rafey en Santiago, se explicó como una batalla “entre naciones” o bandas que se disputan el territorio carcelario. No hay espacio liberado de la delincuencia, incluyendo los recintos carcelarios, que se suponen con seguridad suficiente para que no se produzcan agresiones ni muertes. Todavía se investiga un asalto a la cárcel de Najayo, ocurrido el año pasado y en el que la violencia fue dirigida desde fuera, con conexiones dentro del recinto “modelo”.

Las calles representan una inseguridad muy alta para todo el mundo, en particular para mujeres, jóvenes, pasajeros de vehículos públicos, privados, quienes utilizan los servicios del Metro o de las rutas de autobuses públicos y privados en Santo Domingo y el Distrito Nacional, principalmente.

El gobierno ha lanzado varios planes de seguridad pública, para proteger a la ciudadanía de la delincuencia. Los asuntos son cada día más violentos. Como se dispone de cámaras en muchos lugares públicos, y como cada ciudadano puede incluso grabar las acciones delictivas, si las ve y siente que no corre peligro, la profusión de videos mostrando asuntos, robos, agresiones es muy alta en las redes sociales y en los medios de comunicación.

Los vídeos sirven para identificar a los ladrones, y para mostrar sus métodos oportunistas y criminales, pero al mismo tiempo sirven para atemorizar a la gente. Es preferible no salir a las calles, podrían decir, pero ¿cómo evitar salir al trabajo, al colegio, a la universidad, al médico o a una reunión profesional?

La encrucijada es terrible y para estar más que alarmado. La población de estar dispuesta a colaborar, lo mismo que las instituciones del sector privado y de la sociedad civil. La iniciativa debe ser del gobierno, ahora que se prepara el inicio de una nueva gestión de gobierno. Evaluar los programas ejecutados o anunciados y que no han servido debe ser una medida rápida para el Ministerio de Interior y Policía, la Policía Nacional y hasta para el Ministerio de la Presidencia, que ha sido el protagonista de algunos de los proyectos lanzados en esta administración.

Es cierto que el Sistema de Emergencia 911 ha sido un grandioso esfuerzo, que ha demostrado capacidad y eficacia en sus propósitos. Pero sigue siendo un programa limitado, que apenas aborda la parte de la delincuencia.

Las autoridades deben lanzar una iniciativa abarcadora, en que la Policía Nacional juegue su rol, en coordinación con otros organismos estatales. Recursos tienen que aparecer para que haya los medios adecuados, eficientes, y que no se deje de lado la responsabilidad que tiene la Procuraduría General de la República y la Suprema Corte de Justicia, para que exista la garantía de que las actuaciones del gobierno se ajusten a la ley que pueda reducirse la delincuencia, sin la ejecución del método draconiano e inefectivo de la Policía Nacional, con las ejecuciones extrajudiciales.

Por acento.com.do

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