Economía

La crisis política en España amenaza el crecimiento de la UE

Hace ya ocho años, los mercados hacían crujir por los cuatro costados a una desconcertada Europa que intentaba protegerse del ataque con una endeble armadura de cartón. Hoy, la situación es radicalmente distinta. Europa ha fortalecido su estructura defensiva con la unión bancaria, ha recuperado la senda del crecimiento tras rescatar a algunos de sus socios y el Banco Central Europeo ha dejado claro que utilizará toda la artillería necesaria para salvar al euro.

Sin embargo, el nuevo escenario no está exento de riesgos. En el último año, varios países han cambiado de gobierno y la relación de fuerzas entre partidarios y adversarios de la política de austeridad se ha transformado. Por diferentes caminos, las elecciones han formado una coalición de países que va desde Francia a Grecia, pasando por Italia y Portugal, que están minando la posición sostenida hasta ahora por Alemania. Si España cambiase de posición, no solo aumentaría de forma cualitativa la fuerza de esta alianza en favor de la flexibilidad, sino que la canciller Angela Merkel habría perdido su mejor aliado en este campo. La correlación de fuerzas en Europa podría frenar el impulso de las reformas. Dicho de otro modo, las amenazas a la recuperación tal como se ha gestionado hasta ahora no están en los mercados, sino que ahora se cuelan por las rendijas de las urnas.

Tras años de rescates y ajustes, de una defensa a capa y espada de la ortodoxia y la austeridad, Europa se enfrenta a nuevos gobiernos nacionales que han prometido rebelarse contra el rigor del Pacto de Estabilidad.

Recortes y falta de pedagogía

«Estas nuevas fuerzas políticas han crecido gracias al descontento generado entre la población debido a los recortes, aunque también ha habido un problema de falta de pedagogía sobre la necesidad imperiosa de renovar las estructuras de la economía europea». Rafael Doménech, economista jefe de economías desarrolladas de BBVA Research, cree que se trata de una mala interpretación de las medidas de austeridad, ya que «en realidad estos recortes nos han llevado, en términos de gasto, al nivel de antes de la crisis», asegura.

Según datos de este servicio de estudios, en España el gasto público en sanidad ha crecido un 18,2% desde 2003 y en educación un 18,5% en el mismo periodo. Sin embargo, la percepción ciudadana está muy alejada de las estadísticas. «Nos quejamos mucho de los rescates, pero habría que pensar cuál sería la situación si no se hubieran aprobado. El colapso, sin duda alguna, habría sido mucho mayor», prosigue Doménech.

Lo cierto es que la realidad posrescate en Grecia, Irlanda, Portugal, Chipre y España ha sido dispar, pero sí ha guardado un estrecha relación con la estabilidad de sus gobiernos. Entre las naciones que han necesitado ayuda destaca Irlanda, con un crecimiento del 6,7% en 2015 y una previsión del 4,8% en 2016. En España, el PIB crece al 3,4% y las perspectivas para 2016 son que siga avanzando cerca del 3% gracias a los vientos de cola y pese a las dificultades para formar gobierno.

En el otro lado, Portugal, que ha saltado del bando de los países ejemplares al de los conflictivos tras sumergirse en una crisis política que se saldó con un Gobierno de coalición de las fuerzas de izquierdas. «El caso luso está lejos aún del griego, pero es el mejor ejemplo de los riesgos que acarrea no proseguir con las reformas. Haber salido del rescate no significa que se haya terminado el trabajo», advierte Antonio Sáinz de Vicuña, abogado general y director del servicio jurídico del BCE desde 1998 hasta 2013 y actual asesor de KPMG.

Grecia, por su parte, sigue siendo el gran quebradero de cabeza de Bruselas. A las puertas de la primera revisión de su tercer rescate, el futuro económico de este país gobernado por un partido populista como Syriza sigue siendo oscuro, sobre todo por la insostenibilidad de una deuda pública que se sitúa por encima del 180% del PIB.

Falta de confianza con Grecia

En el último Eurogrupo celebrado esta semana, los ministros constataron por un lado que el espectro de la salida de Grecia del euro se ha desvanecido pero, por el otro, en palabras de uno de los ministros más representativos de la zona euro, «la situación sigue siendo muy complicada porque no se ha recuperado la confianza, como demuestra el hecho de que no han regresado los depósitos que salieron del país».

Con un coste de la deuda de más del 8% para bonos de 10 años, el sistema financiero no puede prestar dinero a las empresas y el Gobierno carece de liquidez. El presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, confía en que los datos sobre crecimiento de la economía griega sean mejores de los que se esperaban, pero en ningún caso pueden llegar al «círculo virtuoso» que quisiera ver el comisario de Economía, Pierre Moscovici. En Bruselas se teme una nueva tragicomedia de eurogrupos hasta altas horas de la madrugada cuando haya que analizar la sostenibilidad del recorte de pensiones que ha propuesto el Gobierno de Syriza, que es el principal aliado europeo de Podemos.

Pese al malestar generado entre la población y su reflejo en los distintos procesos electorales, el balance de estos años es «muy positivo» en opinión de los expertos. La creación de la unión bancaria, que evitará que los contribuyentes tengan que pagar de su bolsillo problemas futuros de sus sistemas financieros ha sido «el mayor avance institucional en la Eurozona desde el nacimiento del euro». El otro gran salto lo dio Mario Draghi, con su ya célebre: «Créanme, será suficiente».

«Absolutamente nadie hace diez años hubiera podido imaginar que el BCE iba a llegar a adoptar medidas no convencionales como las que ha puesto en marcha», explica Doménech. Sáinz de Vicuña asegura que «Europa ha madurado mucho y ha logrado desvincular los problemas bancarios de los presupuestarios, un cortafuegos fundamental». Ahora quedan pasos esenciales en la unión económica y reformas para consolidar el crecimiento. La prioridad es seguir adelante y «el mayor riesgo ahora es quedarnos a medio camino», concluye Doménech.

De Guindos

«Lo que pasa en España influye en nuestros vecinos. Que nuestra economía crezca le viene bien a Francia o a Portugal, esto no es un tema únicamente español» aseguró el ministro de Economía en funciones Luis de Guindos a la salida de la última reunión del Ecofín el pasado viernes, cuando se le preguntó sobre las consecuencias de un cambio de rumbo en la política española. De Guindos afirmó que sus colegas no le han hecho preguntas específicas sobre el futuro del Gobierno español ni antes ni después de las elecciones, porque todo el mundo da por hecho que los compromisos que ha adoptado el actual Ejecutivo en nombre de España se mantendrán en cualquier caso. Dijo que tampoco le preguntan sobre la situación en Cataluña «porque todo el mundo da por hecho que se trata de una deriva hacia un camino imposible» y que eso se nota en que la prima de riesgo se mantiene estable y al Tesoro no le faltan compradores de deuda.

Sobre la intención del PSOE de abolir la reforma laboral del PP, De Guindos subrayó que «sería algo irracional porque está claro que está generando empleo». Y añadió que sería muy complicado para cualquier gobierno defender en un Eurogrupo una decisión de revertir la legislación sobre el empleo en España.

 

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