Opinión

La carrera del león, el guapardo y la liebre

Sátira política

Por: Rafael A. Escotto

En un pais jaranero, muy propenso a la fiesta, donde menos del 5 % ha leido la novela, La Fiesta del chivo, una parte de la población piensa que ya sufrió la verdadera fiesta en carne propia, otro segmento no le agrada la carne de chivo y los menos, no vivieron la época, resulta extraño la falta de entusiasmo en este periódo largo de campaña, hasta el grado que se piensa en el cansancio y el ocio.

Los vientos del sur penetran el salón de fiesta. Veo gente que bailan a ritmo de un candente merengue de Kinito Méndez. En otra esquina del salón unos bailarines se dicen asimismo: «Para entrar a la fiesta no se necesita dinero, sino principio, valores y conciencia».

La oposición diezmada está en la  acera del frente vigilante; se le nota frotándose las manos, esperando que los dos contrincantes del mismo partido se vayan a puñetazos y a silletazos, como aquella famosa convención  de buey que más jalaba, para ellos ver si se quedan con el santo y la limosna, como

Parecen olvidar estos últimos, representados por el Partido Revolucionario Moderno (PRM y aliados), que si no llevan comida no pueden pasarse de listos y pretender comer a su antojo el buffet de la fiesta a la cual tene que llevar su invitación o de lo contrario está obligado a meterse de chivo para después decir que bailó con todas las damas, pero debe aprender a quejarse menos y respirar más para que todo le pueda salir bien.

Y pensar que ya la marcha verde no existe.

Olvida la oposición que nadie que esté comiendo sabroso y que le haya pagado al cocinero por  sus servicios y también se haya ocupado de comprar los ingredientes del buffet va a levantarse de su mesa para cederle su manjar a otro zoquete.

El león y a liebre como precandidatos del Partido de la Liberacion Dominicana (PLD), por muy descontentos  que aparenten, no tienen ni una pizca de idiotas como para equivocarse y dividirse más allá de lo que se ve, quedandose debilitados hasta el extremo que se expongan a quedar a merced de sus enemigos politicos, sabiendo que tienen bienes acumulados en el ejercicio del poder que no deben quedar desprotegidos ni tampoco ellos mismos.

Por otro lado, no siempre la agricultura da los mejores frutos político. El liderato medio e intermedio del PRM luce apagado, desmotivado, indeciso y confuso porque  sus jefes de campaña no acaban de dar con la fórmula que disminuya el activismo del PLD. La técnica del partido morado al dividirse tácticamente y muy temprano en dos facciones supuestamente opuestos, tiene desconcertado a la oposición. Ellos mismo, con y sin jalarse las greñas, el PLD es la oposición y solamente entre ellos llegaran a un acuerdo.

Realmente, el partido que luce desgatado a la vista del pueblo es el PRM. Esta fragmentación se ha reflejado en el seno de la sociedad y nadie en su sano juicio puede conquistar simpatías  y, peor aún, proclamar que va a ganar la batalla electoral en 2020 con la imagen de un partido que aparenta tener averiada su cohesión o sus fuerzas internas.

Un ejército desalentado y que además no tiene fe en la dirección de sus mandos carece de poder de convencimiento para decirle a sus soldados que se sacrifiquen defendiendo su trinchera. José Martí expresó que las trincheras de las ideas valen más que las trincheras de piedra. Entonces uno se pregunta: ¿Qué ha sucedido con los estrategas del PRM? ¿Habrán perdido las trincheras de sus ideas?

En esta campaña electoral hay candidatos que pretenden imitar la velocidad del león;  otro cansado de galopar no llegan a superar la velocidad del guapardo, sin darse cuenta que la ventaja aparenta estr en este momento en la joven liebre, si las tinajas no fueran de oro la liebre no tendría sangre nueva. Otros candidatos se dicen asimismo:  «No estamos en este mundo político por amor al arte».

Paliza comienza a reírse…levanta la mano por el señor de Gurabo…una fuerte brisa se lleva el sombrero.  Por suerte  Dorian pasó sin mayores daños a la agricultura. El guapardo hace una parada, recoge el sombrero y lo entrega  a su dueño.

La radio, la televisión, el Internet, todo el mundo grita, proclama, hasta los talibanes, que por cualquier parte se llega al hipódromo.

Habría que decirle a los que piensan asi, que al mejor cazador se le escapa la liebre. No obstante, me da en pensar que puede aparecer un candidato que se atreva a meterle un supositorio a una liebre, pero para lograr esta hazaña tendría que desarrollar la velocidad  de un galgo.

La carrera esta por comenzar. El hipódromo está lleno hasta las barandas de espectadores quienes observan esta ferviente carrera entre la liebre. el león y el guaparto. Los dos primeros pertenecen a la misma cuadra y el tercero a otra cuadra distinta. Allá arriba en el palco de prensa hay unas fotografías de Lilin Diaz y de Johnony Naranjo, sin ninguno de los dos ser comentaristas hipicos.

Simón Alfonso Pemberton espera que entren a la gatera los corredores. Suena la campana y Simón, con su voz peculiar anuncia las carreras:

A correr se ha dicho fanáticos….La liebre, la liebre… toma la delantera… el león, el león…la liebre, la liebre…el león…el guapardo, el guapardo solo está a dos cuerpos del león….la liebre, la liebre…el león, el león…

Señores, señores…parece que algo ha sucedido en la curvita de la Paraguay, el polvo no permite ver los corredores…ahí vienen de nuevo…a la cabeza el león, el león…el guapardo, el guapardo trata de rebazarle a la liebre. Señores, lo que estamos presenciando es espectacular…El público se ha puesto de pie…hay tremenda algarabía en la graderías…

…la liebre, la liebre… el guapardo, el guapardo…el león, el león… los corredores se encuentran ya a unos cuantos metros de la recta final…El guapardo viene por dentro…señores parece que se ha caído el león…y tropieza la liebre…el guapardo quedó atrás.

Bajan los jueces a la pista…

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