Educación

Industria automotriz y aeroespacial: Transformadoras del modelo educativo

Tanto la industria automotriz como la aeroespacial están generando un círculo virtuoso en el que las universidades están provocando la creación de nuevas materias y carreras que permitan la vinculación de la academia con el campo laboral. La industria automotriz y aeroespacial no solamente han abierto plantas en México, sino que están influyendo en la revisión de los planes de estudio en las carreras de ingeniería en las diferentes entidades del país.
Desde el punto de vista educativo, en Estados Unidos el número de estudiantes de ingeniería y carreras afines que se gradúan cada año es inferior a los que en estas mismas disciplinas se gradúan en México. Actualmente en nuestro país se están graduando cerca de 130,000 ingenieros o tecnólogos cada año; cifra que nos ubica en el cuarto lugar de los miembros de la OCDE  y corresponde a un tercio de los estudiantes de licenciatura a nivel nacional, lo que representa una ventaja competitiva y una oportunidad.
El crecimiento en el número de ingenieros constituye una gran atractivo para las empresas multinacionales, por la juventud de su fuerza laboral e intelectual, de tal manera que estamos pasando de lo “Hecho en México” a lo “Diseñado en México”.

Las ventajas competitivas (mano de obra capacitada y de menor costo en el país) llamaron la atención, por ejemplo, de General Electric para instalar uno de sus cinco centros de ingeniería que forman parte de su estrategia de globalización.  Con esta decisión, secundaron el plan que Bombardier Aerospace tenía previsto en México, al instalarse en Querétaro para apuntalar esa entidad como el primer clúster con vocación manufacturera de componentes aéreos.
Como respuesta, el estado de Querétaro, con el respaldo del Gobierno Federal, dio un paso trascendente al crear la Universidad Aeronáutica en Querétaro (UNAQ) y así  incursionar en el sector aeronáutico, el cual es uno de los más competitivos de la industria internacional.
La UNAQ nace de la necesidad de establecer nuevas y diversas estrategias que permitan el desarrollo exitoso de esta labor, entre otras cosas, había que gestionar los recursos necesarios, habilitar instalaciones, adquirir maquinaria y equipo, en su gran mayoría de origen extranjero, para lo cual se conformó un equipo de profesores-instructores capaces de impartir, por primera ocasión en México, cursos para la industria aeronáutica.
Fortalezas de los sectores automotriz y aeroespacial en México
•Eje logístico. México, entre el Océano Pacífico, el Océano Atlántico y junto a Estados Unidos, tiene la posibilidad de integrar las cadenas productivas más eficientes y competitivas para la región de Norteamérica.
•Experiencia. La experiencia y el éxito de México en el desarrollo de la industria terminal automotriz y de autopartes, aportan una plataforma de manufactura avanzada e infraestructura, que favorece el establecimiento de la industria aeroespacial y permite la integración de cadenas productivas, generando una gran sinergia.
•Costos competitivos.  México es 15.7% más competitivo en costos, en comparación a Estados Unidos, de acuerdo con un estudio de KPMG.
•Innovación. La gran cantidad de universidades y centros de investigación en el tema de manufactura avanzada y materiales favorece el desarrollo de proyectos de innovación en el sector.
•Calidad certificada. Las empresas  han certificado sus procesos conforme a los estándares de la industria, ISO 9001, TS 16949AS 9100 y NADCAP.

 

Por Miguel León Garza

Profesor decano del área de Dirección de Operaciones

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