Historia

Imbert Barrera Fue referente en vida del antitrujillismo en 55 años

Por las descripciones en las epopeyas y los poemas épicos la creencia generalizada es de que un héroe nunca sabrá que lo es, pues el costo para tipificar su heroísmo suele ser su propia vida.

Sin embargo, al margen de figuras míticas y ficcionadas, hay héroes con vida.

Antonio Imbert Barrera fue uno de éstos, porque su hazaña y su sacrificio constituyó una acción heroica que se tradujo, además, en un paradigma para muchas generaciones.

Fue el único superviviente del grupo de siete ejecutores de Rafael Leonidas Trujillo, el 30 de mayo de 1961, debido a que los demás fueron asesinados por Ramfis Trujillo, hijo del tirano.

El grupo de acción estuvo conformado, además, por Antonio de la Maza, Salvador Estrella Sadhalá, Amado García Guerrero, Pedro Livio Cedeño, Huáscar Tejeda Pimentel y Roberto Pastoriza Neret.

Para resaltar su protagonismo, en una entrevista publica el 29 de mayo de 2011 por BBC Mundo, de Londres, Imbert dice que fue el último que le disparó a Trujillo.

“Trujillo estaba herido, pero todavía podía caminar, así que le disparé de nuevo”, le contó al medio inglés.
Se enorgulleció de haber sido uno de los que disparó.

Y en la entrevista dice: “Claro. Nadie me dijo que fuera a matar a Trujillo. La única manera de deshacerse de él era matarlo”.
En vida rehusó casi siempre entrar en detalles sobre ese acontecimiento.
El periodista y escritor Miguel Guerrero publicó en su libro “Los últimos días de la Era de Trujillo”, un texto de tres páginas en el que Imbert relata cómo ocurrió el ajusticiamiento de Trujillo.

Tras el magnicidio, Imbert Barrera mantuvo una posición democrática, constituyéndose junto a Luis Amiamia Tió, otro de los conspiradores contra Trujillo, en referente de esos ideales.

El excomandante constitucionalista y hoy coronel del Ejército Arturo Pujols cuenta que Imbert Barrera durante el Consejo de Estado, del cual él era miembro, protegió a muchos jóvenes con ideales revolucionarios.

Reveló que a algunos de ellos les consiguió ocupación en la Dirección de Migración y a otros los ayudó a abandonar el país.
Era la época de la guerra fría, entre Estados Unidos y la antigua Unión Soviética y quien osaba desafiar el sistema imperante era tildado de comunista, acusación que en ocasiones le costaba la vida.

Imbert actuaba así, no obstante, ser un confeso anticomunista.

Su vinculación y colaboración con el régimen de Trujillo, como la mayoría de su época, no se puede ocultar.

Ocupó importantes cargos como administrador de los ferrocarriles de Puerto Plata, subsecretario de Estado, subadministrador de la Lotería Nacional, administrador del Departamento de Documentos Personales, y administrador de la empresa Mezcla Lista C. por A., propiedad del tirano. También era gobernador de Puerto Plata cuando se produjo la expedición de Luperón la tarde del 19 de junio de 1949.

Su hermano, el mayor Segundo Imbert Barrera, era el comandante militar de Plaza.
Los Imbert Barrera eran los representantes político y militar, respectivamente, del régimen.

Existen versiones periodísticas sobre supuestas actuaciones de Imbert contra los expedicionarios, pero estas no han podido ser confirmadas y no hay documentos al respecto.

Valorar la condición de héroe de este abnegado luchador, no se puede sustentar en consideraciones ideológicas y ni políticas ni en su vida pasada o actuaciones posteriores al hecho que generó su declaratoria.

Cuestionar esa condición bajo esos criterios simplifican demasiado la realidad y la crítica histórica y se convierte en un factor distorsionador a la hora de explicar las situaciones del pasado.
El de héroe son atributos que se adquieren en un momento determinado por el elemento circunstancial. Imbert participó en la acción, junto a otros, consciente que con ello estaba el riesgo de perder la vida, y no sólo obligado por las circunstancias.

La historia de la humanidad nos acostumbra a ver a personajes a través de su evolución, pasar por grandes obstáculos y superarse a sí mismos.

A Imbert Barrera hay que valorarlo dentro de un contexto determinado por las circunstancias.
Sus cualidades son las de una persona que la hacen digna de aprecio o alabanza, independientemente de sus posiciones asumidas en las diversas etapas de lo que fue su vida.

La muerte de Imbert Barrera fue dada a conocer por sus familiares la madrugada del 31 de mayo pasado, un día después que se cumplieran 55 años del magnicidio de Trujillo.

EL DATO:

Falleció el 31
de mayo
El general Antonio Imbert Barrera falleció el pasado 31 de mayo a la edad de 95 años. Fue secretario de las Fuerzas Armadas, con el grado de teniente general, en uno de los periodos de los 10 años de gobierno del doctor Joaquín Balaguer, siendo confirmado con el rango de mayor general tras su salida del cargo. Había sido nombrado general de brigada el 7 de diciembre de 1962 por el gobernante Consejo de Estado.

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