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Hillary Clinton lleva delantera por el Partido Demócrata a su posible nominación presidencial

New York City. La candidata presidencial por el partido demócrata la señora Hillary Clinton, quien sigue a la delantera de las encuestas entre sus oponentes ha demostrado hasta ahora un nivel de resistencia increíble para las adversidades y conflictos que ha tenido que enfrentar durante su larga carrera política.
Su estoicismo conductual no tenía ni tiene similitud mientas se ventilaban en los medios de comunicación social y el Congreso la posibilidad de que su esposo, el ex presidente Bill Clinton, sea llevado a un juicio político el cual implicaba la posibilidad de perder su puesto como presidente por las supuestas relaciones con la señorita Mónica Lewinsky.
Su larga carrera política la sitúan como una entre los candidatos con mayor experiencia en la administración pública. Además de haber sido la primera dama de la nación 1993-2001, sirvió como Senadora representando al Estado de Nueva York y posteriormente como Secretaria de Relaciones Exteriores durante la administración del presidente Barack Obama, (2009-2013).
Hillary Rodham es nativa de Chicago, graduada del Wellesley College en 1969, en donde se distinguió siendo la primera estudiante que ofreció el discurso de gracias de los graduados. Luego ella siguió su carrera universitaria hasta obtener un título que la acredita como doctora de la facultad de leyes de la universidad de Yale en 1973.
Su concentración en los estudios fue en ciencias políticas lo que hizo que se distinga codeándose de personalidades y líderes alrededor del mundo teniendo la oportunidad de jugar un rol de primera en la geopolítica local y mundial.
Una de sus últimas y más recientes batallas estuvo relacionada por el manejo de información clasificada de seguridad nacional al recibir correos electrónicos en su sistema personal en vez de usar la vía oficial de mayor segura.
El alboroto que dio pie a estas audiencias en el congreso ha demostrado una vez más lo frágil del sistema democrático que permite usar el dinero de los contribuyentes sin evidencias sustanciales de violaciones a las leyes y regulaciones de los servicios diplomáticos de la cancillería Norteamericana.
En la carrera por la casa blanca todavía quedan muchos cabos por atar antes de las elecciones que serán realizadas en Noviembre del presente año.
La señora Clinton ha atravesado por un mar tormentoso al enfrentarse con quienes ha competido políticamente, y gracias a su vasta experiencia adquiridas por su trabajo político ha podido mantenerse en el primer lugar de preferencia del electorado entre los demócratas.
Los ataques entre los candidatos por la presidencia de los Estados Unidos es una de las armas política más usadas durante la campaña que a su vez ha dado buenos resultados en el pasado debilitando así al candidato atacado al mostrársele débil, indeciso por haber tomado decisiones erróneas para el bienestar de la nación norteamericana; percibiéndose muchas veces el oponente como un candidato no favorable al bienestar de la nación.
En el pasado los ataques como estrategia política han dado resultado y solo tenemos que estudiar brevemente los debates políticos televisados llevando así al instante a la pantalla chica de los hogares norteamericanos la competencia por la casa blanca.
Aunque el ataque político rinde sus frutos a largo y mediano alcance, la realidad es que los candidatos con argumentos superficiales, sin un plan político bien trazado para mejorar la vida de los norteamericanos, se benefician del votante que poco investiga antes de votar. Los candidatos con poca sustancia han sabido usar esta herramienta de la política democrática con efectividad.
A medida que avanzan los días hasta llegar a ser nominado, la lucha por la casa blanca se agudizará, y los ataques entre los candidatos no se harán esperar llenando así los espacios en blanco entre los principales medios de comunicación del país.
Si bien es cierto que la señora Hillary Clinton no presenta ningún obstáculo para su posible nominación por su partido democrático, no obstante el candidato republicano parece no ser bien acogido entre algunos dirigentes de su partido ya que Donald Trump no representa la línea política central republicana.
Por lo demás la lucha se complica para el candidato republicano el señor Donald Trump, al unirse a la campaña de Hillary, su esposo Bill Clinton; uno de los políticos con más simpatía dentro del pueblo americano y cuyo nivel de retórica política podría ser considerada –entre él y Trump– como la lucha entre David y Goliat.
La interrogante entre los votantes es si la señora Hillary Clinton dirigirá la nación por sí misma, o si su esposo tomará control de la presidencia del país de ser ella electa presidenta norteamericana.
Sin embargo, la señora Hillary Clinton ha dado muestras de brillar con luz propia al enfrentar todos los desafíos que ha tenido que afrontar en su dilatada carrera política.
Aunque ella fue considerada entre los favoritos, en el 2007 fue derrotada por Barack Obama quien con su carisma supo ganarse el voto de los norteamericanos jóvenes, quienes vieron en el nuevo líder un rayo de esperanza para el destino manifiesto de su nación. Su revés no obstante de ninguna manera redujo el liderazgo político de la señora Hillary Clinton en el gobierno de Barack Obama al ser nombrada como Secretaria de Relaciones Exteriores.
Los temas que tendrán vigencia durante los próximos debates por la casa blanca entre los candidatos serán sin duda alguna el tema de Irán, Korea del norte, Siria, el Estado islámico y el terrorismo, la seguridad nacional, la violencia a nivel nacional, y como mejorar la economía y traer más trabajo a los Estados de la nación, así como el tema de la educación.
Otros temas de interés público de los debates serán la salud, la posible eliminación del plan de salud “Obama Carer”, control de ventas y compras de armas, como trabajar con el congreso con una mayoría adversa al Partido Demócrata, los cambios políticos en cuba y la posible eliminación del embargo, amén de los cambios políticos en Venezuela y el resto del mundo.
Sin duda alguna el candidato que gane en los debates políticos será aquel que se perfile como el candidato de mayor confianza en el electorado norteamericano, de poder dirigir la nación en forma efectiva ante los grandes desafíos que encara la oficina presidencial en Washington.
El próximo presidente norteamericano se enfrentara a un mundo con grandes retos pero los votantes, amén del colegio electoral serán quienes tendrán la última palabra sobre quien será el próximo presidente Norteamericano.
Por Rey Díaz

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