Política

Estrategia de EE.UU. contra el Estado Islámico: ¿nuevos reajustes?

(PL) La reunión del presidente Barack Obama hoy con sus principales asesores sobre la campaña contra el Estado Islámico (EI), parece mostrar el interés del mandatario en reajustar su estrategia, a pocos meses de las elecciones de noviembre.

El encuentro del mandatario con el Consejo de Seguridad Nacional en la sede de la CIA, se produce cuando el EI pierde parte del territorio que ocupa en Siria e Iraq, pero a la vez fortalece sus estructuras y actividades en Europa, Afganistán y el norte de África.

Especialistas en el tema coinciden en señalar que las acciones de la coalición militar liderada por Washington contra este grupo extremista pudiera acercarse a un punto decisivo, mientras altos jefes militares advierten que persiste la incertidumbre sobre sus resultados en el campo de batalla.

Así lo admitió recientemente en el Capitolio el jefe del Estado Mayor del Ejército, general Mark Milley, quien aseguró que, a pesar de ciertos avances en la lucha contra los fundamentalistas en los últimos meses, todavía queda mucho por hacer para ganar la contienda.

Por su parte, el jefe del Comando de África, general David M. Rodriguez, dijo que el EI aspira a llevar a cabo dentro de Estados Unidos y naciones aliadas, ataques similares a los que realiza en Siria e Iraq.

Un artículo del diario The New York Times señala este miércoles que las fuerzas aliadas eliminaron en meses recientes un tercio de las fuentes de financiamiento del EI, mataron a más de 25 mil de sus combatientes, y recuperaron alrededor de 40 por ciento del área que esa entidad tenía en su poder en suelo iraquí.

Los ataques del 22 de marzo pasado en Bruselas, Bélgica, que provocaron una treintena de muertos y alrededor de 200 heridos, reforzaron la percepción de que esta organización sigue en marcha.

Para Jonathan Schanzer, experto de la Fundación para la Defensa de las Democracias, “tanque pensante” con sede en esta capital, derrotar la presencia militar de un grupo terrorista no disminuirá significativamente la amenaza de individuos o células aisladas que actúan en países occidentales.

Podemos derrotar al EI y recuperar los territorios que controla, pero no derrotaremos así a ese grupo como tal, añadió Schanzer, citado por el Times.

En medio de esta incertidumbre sobre los resultados de la campaña, el Pentágono confirmó el arribo de bombarderos estratégicos B-52 Stratofortress a la base aérea de Al Udeid, en Qatar.

De acuerdo con la página digital del Departamento de Defensa, la basificación de estas aeronaves en el Medio Oriente ocurre por primera vez en 26 años, después de que permanecieron en Arabia Saudita durante la Operación Tormenta del Desierto en la década de los años 90, aunque participaron en ejercicios en el área en 2006 y 2015.

Según expertos, el traslado de estos aviones demuestra la intención de incrementar de forma significativa la capacidad de golpe de la coalición, no solo contra el EI, sino también en otras tareas colaterales a favor de las bandas antigubernamentales que operan en Siria.

Logros recientes de las fuerzas armadas de ese país árabe con el apoyo de la aviación rusa, contra los grupos armados que operan en suelo sirio, pudieran constituir un motivo adicional de preocupación para el Pentágono y los principales asesores de la Casa Blanca, que ahora reevalúan la estrategia del mandatario.

Por otra parte, el Congreso norteamericano tiene pendiente desde febrero de 2015 aprobar el proyecto de Autorización del Uso de la Fuerza Militar contra el EI, que ampliaría las facultades de Obama en la utilización del poderío bélico contra ese grupo terrorista, pero hasta la fecha los legisladores no lograron un acuerdo.

Los republicanos sugieren que la AUMF no tiene todo el alcance que se necesita y favorecen un papel más activo de Estados Unidos en el combate a los fundamentalistas, mientras algunos demócratas se niegan a avalar un proyecto que no prohíbe el uso de tropas terrestres en combate.

De cualquier manera, en la medida en que se acercan las elecciones generales del 8 de noviembre próximo, el tema de la lucha antiterrorista tiende a alcanzar mayor protagonismo y para eso Obama parece alistar sus fuerzas, no solo en el campo de batalla, sino también en el accionar de la campaña con vista a esos comicios.

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