Salud

enfermedades que cambiaron el curso de la historia‏

A pesar de la existencia de muchos avances médicos tanto en el ámbito del diagnóstico como de la terapéutica, los avatares de salud de los políticos  más influyentes continúan constituyendo un motivo de alarma y son en su mayoría secretos bien guardados en los despachos de las personalidades políticas más influyentes del planeta.

 

Según explica a Infosalus Pedro Gargantilla, autor de ‘Enfermedades que cambiaron la Historia’ (Esfera de los Libros, 2016), la enfermedad acerca a los grandes personajes de la Historia a la población desde el punto de vista de una realidad física que los iguala al resto de los mortales.

 

1. La neumonía que cambió el curso de la II GM

 

Las tropas aliadas estaban ya en el norte de África reunificando las fuerzas mientras las máximas autoridades nazis pensaban que el desembarco aliado se realizaría en Italia. De ahí que Hitler concentrara toda la maquinaria bélica en las costas italianas. Los aliados necesitaban que los nazis dejaran esta vía libre y decidieron hacerles llegar información sobre un futuro desembarco que sería en Grecia y no en Italia. Para ello el equipo encargado de la misión, dirigida por el capitán de corbeta Ewen Montagu, empleó el cadáver de un vagabundo que había fallecido de neumonía que dejaron en las aguas del estrecho de Gibraltar, lugar de paso de la aviación aliada, donde sabía que los pescadores podrían recogerlo. Todo ello se produjo tal cual lo planeado y las pruebas forenses dieron por buena la muerte por ahogamiento al encontrar líquido en los pulmones.

 

Dotaron de identidad al vagabundo con sus ropas y acreditaciones militares e incluso datos de su vida privada que podían extraerse de las posesiones que acompañaban al cadáver. Los nazis creyeron toda la historia y dieron por buenos los documentos interceptaron al enemigo. Cambiaron la ubicación de las tropas en Italia por las costas griegas y el posterior desembarco aliado en Italia supuso la primera victoria que cambió en gran medida el rumbo de la guerra.

 

2. La pancreatitis aguda de Alejandro Magno

 

El estratega logró llegar desde Grecia hasta la India con sus tropas conquistando territorios pero cuando sus soldados estaban a punto de la rebelión por sus deseos de volver a su tierra decidió ceder a sus deseos y regresar a casa. Al paso por la actual Afganistán se organizó una gran cena. Días después, Alejandro Magno fallecía con 33 años de lo que se cree fue una pancreatitis aguda, una inflamación de la glándula pancreática que sin tratamiento es mortal.

 

3. ‘Viagra’ en la Edad Media

 

Con el objetivo de favorecer la perpetuación de su linaje, Fernando el Católico tras la muerte de Isabel con la oposición castellana y única heredera a su hija Juana, busca un heredero para fortalecer la posibilidad de un Aragón independiente de Castilla. Elige a la joven princesa, Germana de Foix y emplea lo que sus médicos recomiendan para fomentar la posibilidad de concebir a través de la mosca española. La mosca española no es más que este insecto (‘Lytta vesicatoria’) en forma seca pulverizada que estudios posteriores han mostrado mejora la potencia en el dormitorio.Sus intentos se traducen solo en un daño para sus riñones que termina contribuyendo a su muerte.

 

4. David y Goliat

 

Todos conocemos la historia del gigante vencido por David solo con su honda y quizás la más esclarecedora sobre lo que realmente ocurrió sea la versión de la Biblia. Goliat tenía más de dos metros de altura, lo que lo convertía en una especie de gigante para sus congéneres. Quienes sufren de acromegalia o gigantismo también padecen problemas en la visión ya que suelen ser víctimas de un tumor en la h ipófisis, el área cerebral donde se fabrica la hormona del crecimiento, capaz de comprimir la vía visual y producir ceguera.

 

5. La depresión que cambió el mapa de Europa

 

A mediados del siglo XVI Carlos V de España controlaba los territorios de la península, Países Bajos y Alemania sin embargo son tres los hechos que le hacen sumirse en una gran depresión: el fr acaso en el intento de imponer el catolicismo sobre el protestantismo, la reciente muerte de su mujer Isabel de Córdoba, el gran amor de su vida y el fallecimiento también cercano de su madre Juana la Loca. Todo ello le hace retirarse al palacete de Bruselas donde ni siquiera acepta recibir a sus embajadores, duerme de día y deambula de noche y tiene entre sus principales actividades el poner en hora los relojes de palacio. Tras abdicar en su hermano Fernando y su hijo Felipe dividiendo los territorios de Alemania y España se retira al monasterio de Yuste donde acaban sus días. Una depresión que llevó a la división del poder.

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