Educación

En educación: no sólo hablar por hablar, sino recorrer el camino

Cada uno de nosotros se esfuerza por dar a sus niños y niñas las mejores herramientas para la vida. Esta es la razón de por qué nosotros, intuitivamente, los conducimos a ser altruistas.

De hecho, la base para educar a la generación más joven ha sido siempre mediante valores
altruistas.

Enseñamos a nuestros niños a ser amables con los demás, porque subconscientemente
sabemos que una persona grosera será eventualmente lastimada por ser así con otros. Nosotros
queremos darles a nuestros hijos seguridad. Y sentimos que sólo podemos tener éxito con una
educación altruista.

La confianza de la persona no depende de ella misma, sino del ambiente. Debido a que
el ambiente refleja la actitud de una persona hacia él, todo el daño que viene a nosotros
procede de este entorno. Sin embargo, al promover valores altruistas, incrementaremos las
posibilidades de que la sociedad no nos dañe.

Cada sociedad, en cada país, a través de toda la historia, han querido impartir valores altruistas
a sus niños. Sólo un individuo muy fuerte, como los tiranos que mantienen sus ejércitos
listos para forzar las voluntades, pueden permitirse enseñarles a sus hijos a ser crueles,
desconsiderados y despiadados. Pero los niños de esas sociedades necesitarán protección para
sobrevivir. Ellos tendrán que mantener la guardia en contra de los demás y protegerse así
mismos a través de la fuerza de las armas.

Una buena actitud hacia los otros imparte una sensación de seguridad, paz y calma que no
tiene rival. Por esta razón tratamos de criar a nuestros hijos con estos valores. Sin embargo,
aquí hay un punto muy importante: en el momento en que nuestros niños ven que nosotros
no nos estamos comportando de esta forma con los demás, ellos se convierten en personas tan
egoístas como nosotros mismos.

La educación apropiada se basa en buenos ejemplos. ¿Estamos mostrándoles a nuestros niños
actitudes de otorgamiento hacia los otros? La respuesta es probablemente negativa, aunque los
criemos para ser altruistas desde jóvenes, un niño que no ve a sus padres aplicar el principio
de “no sólo hablar por hablar, sino recorrer el camino”, siente que las palabras de ellos
son falsas y vacías. No importa cuánto se intente decir a los niños cuál es la forma honorable
de comportarse, será inútil. La crisis en la que estamos ahora, y nuestro futuro peligroso, nos
impulsa hacer estos cambios. Hasta ahora hemos enseñado a nuestros niños hacer una cosa,
aun sin seguir nuestras propios consejos. Pero ahora no tenemos alternativa: debemos cambiar
nuestra propia actitud egoísta hacia los demás.

Entre más personas empiecen a comportarse altruistamente, la realidad en la que nuestros
niños nazcan cambiará, y así ellos comprenderán más fácilmente lo que es tan difícil entender
para nosotros. Ellos reconocerán que somos parte de un solo sistema, y que acorde con eso,
nuestras relaciones deben ser altruistas. No hay nada mejor que podamos hacer para nuestros

hijos y para nosotros mismos.

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