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El PRD, PRSC, PLD y la Fuerza del Pueblo Cumplieron el ciclo histórico de vida útil

Rey Díaz

zoolaar@live.com

 

El PRD, PRSC, PLD y la Fuerza del Pueblo cumplieron su ciclo histórico de vida útil en la Sociedad Dominicana. Mientras el colapso del PRD y el PRSC se ve más claro, todavía quedan ciertos vestigios de fortaleza dentro del PLD y de la Fuerza del Pueblo, pero todos van en declive hacia un precipicio donde no hay vuelta atrás. El Comité Central y el Comité Político del PLD secuestraron, manipularon y corrompieron todas sus instituciones. Y después de 20 años en el poder no son capaces de elevar una autocrítica contra todos los desmadres que sus máximos dirigentes embarraron el Partido. 

Dejaron la doctrina política boschista y aceptaron convertirse en lumpen proletario, tomando el camino del crimen, la corrupción, el soborno, el apoyo incondicional al tráfico de drogas pasando de clase media baja, a encumbrados multimillonarios, en perjurio del Estado Dominicano. 

 

En fin, de cuentas, el PLD se convirtió en una asociación mafiosa en el poder, repartiéndose las instituciones del Estado como botín de guerra durante su paso por el poder. La lista de funcionarios es muy larga y los recursos robados son todavía incalculables a la hora de sacar cuentas exactas de todos los recursos sustraídos por estos funcionarios delincuentes. 

Los Peledeístas llegaron al poder en 1996 por el acuerdo entre el Partido Reformista Social Cristiano, bajo el liderato del Dr. Joaquín Balaguer y el Profesor Juan Bosch, fundador este último del Partido Revolucionario Dominicano y el Partido de la Liberación Dominicana. El Estado Dominicano, se convirtió de la noche a la mañana en una mina explotada por los peledeístas para enriquecerse en forma rápida y bajo la sombra del Estado. 

Desde el Dr. Leonel Fernández Reyna, pasando por el Licenciado Danilo Medina, crearon una estructura mafiosa, convirtiendo a los poderes del Estado en entelequias institucionales al servicio de sus intereses delictivos. La corrupción se vive y se respira desde la frontera haitiana hasta el fin de la Isla en los cuatro puntos cardinales del territorio nacional. 

Durante el mes de enero el gobierno de Luis Abinader ha creado una comisión de abogados para dar con el paradero del dinero robado por los funcionarios que pasaron por el poder desde el 1996 hasta el pasado gobierno de Danilo Medina. Pero hay corruptos por todas partes. Y no basta con dar con el paradero del dinero robado, quitárselos y devolverlo al Estado. Esos funcionarios tienen que ser sometidos a los tribunales para que sean procesados por cualquier delito cometido por ellos. Además, cualquier funcionado pasado o presente que no pueda justificar su gran fortuna, debe ser sometido a la justicia para que explique cómo obtuvo los recursos que dice tener.

Para conocer la procedencia de la riqueza de esos funcionarios es algo muy sencillo que se debe hacer. Solo hay que sacar la cuenta de lo que cada funcionario ganó en sus puestos de trabajo desde que fue empleado por el Estado Dominicano. Luego, hacer la suma de todos sus salarios, verificar estas cifras con los estados de cuenta del banco, o los bancos donde depositaron su dinero. 

Si tienen inmuebles, cómo lo adquirieron, cómo pagaron por esos bienes para así descubrir la acumulación de bienes raíces, negocios y recursos económicos. Cada depósito debe ser verificado en el banco de donde salió ese dinero. 

Mucho de esos recursos de los funcionarios proviene de préstamos hechos por el Estado Dominicano a instituciones bancarias internacionales. Por lo tanto, de ser recuperado ese dinero debe ser usado, no para obras del Estado, sino para pagar la gran deuda que nos dejaron, Leonel Fernández, Hipólito Mejía y Danilo Medina. De lo contrario, crearíamos nuevos corruptos y ricos, a través de contrataciones para hacer obras por medio del Estado dominicano y así repetir lo que ya se hizo. 

La Fuerza del Pueblo, con Leonel Fernández Reyna y Danilo Medina del PLD son yaguas de un mismo paquete político, cortado por la misma tijera. Ninguno de los líderes de ambos partidos está en la capacidad de hacerse una autocrítica, devolver lo robado y permitir que ambos grupos se renueven volviendo a las raíces históricas que incidieron para su formación y desarrollo.

 Estos líderes piensan que todavía el pueblo seguirá creyendo en sus mentiras. También, hay que eliminar el caudillismo político de creerse que la nación no se podrá conducir por el camino del progreso, si los políticos tradicionales no están en el poder.

Los políticos tradicionales, son incapaces de reconocer sus errores, porque todavía viven en la bonanza de sus robos, corrupción, tráfico de influencia, el narcotráfico y otros actos dolosos en contra del pueblo dominicano. Sin embargo, la corrupción no se detiene entre los dirigentes de esos partidos políticos. Hay que investigar, los millonarios que han salido de las filas militares y de la Policía Nacional. 

Es imposible sanear las instituciones que conforman el Estado dominicano, si solo se depuran algunos de los corruptos que se convirtieron de la noche a la mañana en multimillonarios. No puede haber ladrones ni corruptos favoritos, porque de lo contrario seguiremos naufragando en el lodazal por donde paso Pared Pérez sin embarrarse. Claro eso lo creyó él solo, porque ese funcionario no nació en una cuna de ricos como tampoco Camacho.

Todas esas fortunas reflejan las contradicciones de la lucha de clase que ellos representan y a medida que pase el tiempo se agudizarán aún más sus contradicciones, debido a que no luchan por los principios que dieron origen a la fundación del PLD y del PRD sino todo lo contrario, es una lucha antagónica por depredar el Estado dominicano. Eso causó la división entre Danilo y Leonel, pues no luchaban por principios, sino por quién de los dos controlaría los recursos del Estado.

 

Echaron por la borda del barco esos principios cuando unieron sus esfuerzos en los actos más viles que puedan realizarse desde el Estado. Debido a ese descalabro social se puede definir a la Fuerza del Pueblo y el PLD como una asociación de malhechores que, suprimiendo el respecto a la constitución y las leyes, manipularon los poderes del Estado creando mafias políticas que iban desde la protección a narcos traficantes, lavado de activos, una inmigración ilegal que solo beneficiaba a un entramado de funcionarios civiles y militares, nacionales y extranjeros.

Se diversificó el Estado dominicano ampliando el abanico de corrupción que unió todos los estamentos para crear una fábrica de multimillonarios como nunca antes en la historia del país. La política se convirtió en la forma más rápida para producir millonarios en todas las esferas del aparato administrativo.

Así los presidentes, vice presidentes, congresistas, senadores y funcionarios públicos se dieron el lujo de disfrutar de las bonanzas del poder para crear villas fabricadas suntuosamente en la nación y el extranjero, haciendo ostentación de las alhajas del poder: autos, casas, villas lujosísimas y viajes extravagantes, queridos y queridas, quienes llevaron la corrupción a su máximo extremo.

El PLD, la Fuerza del Pueblo, el PRD y el PRSC junto a sus máximos dirigentes políticos históricamente han hecho lo mismo para favorecer sus cuadros políticos dentro de la estructura de poder y así crearon una plataforma política para asaltar todas las instituciones del Estado Dominicano.

El pueblo dominicano ha despertado del letargo impuesto por los gobernantes cuya miopía política le ha impedido conducir la nación por un ambiente que elimine la plaga de la corrupción, el enriquecimiento ilícito, el transfuguismo, la violación de la constitución y la manipulación de las leyes, permitiendo el lavado de activos, tráfico de influencia y endeudamiento del país a las instituciones crediticias de capital extranjero.

Cuando decimos que los partidos tradicionales han cumplido su ciclo histórico en la vida democrática y republicana de la nación, sostenemos que entran en un declive que sólo los conducirá hacia la conversión de entelequias políticas próxima a su desaparición. Esto así, porque su dirigencia política ha sido incapaz de producir los cambios sociales, políticos y económicos dentro de la capa social más empobrecida de la nación.

Por el contrario, esos dirigentes han favorecido gente dentro de las estructuras de esos partidos, junto a la oligarquía del país; facilitándole las bonanzas del Estado en bandejas de plata, cuando se adueñaron de tierras del Estado, eliminación de pagos de impuestos, protegiendo así a los que financian los candidatos políticos corruptos, aliándose además, a un entramado de empresarios extranjeros corruptos como Odebreacht y la Barrick Gold, llegado acuerdos con los gobiernos de turnos para estafar el Estado.

La fuerza para el rechazo de estos partidos tradicionales reside en el pueblo dominicano que después de una larga jornada empieza a cansarse de todos los políticos corruptos y sus dirigentes dentro del PLD, el PRD, el PRSC y últimamente, la Fuerza del Pueblo, que es más de lo mismo que hemos vivido por fuera y dentro del PLD. 

 

Como la apertura que dio inicio el Vaticano II, la sociedad dominicana necesita abrir las ventanas del espectro político para que la nueva sangre, produzca un fuerte viento que cambie lo que ha producido la nación durante las pasadas dos décadas y guie al pueblo hacia la construcción de una verdadera democracia.

 

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