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El expresidente George W. Bush acude en ayuda de su hermano Jeb

Comenzó su carrera por la Casa Blanca queriendo distanciarse de su hermano mayor para evitar desagradables asociaciones con la guerra de Irak o la brutal recesión económica que dejó como legado. Tampoco iba a ayudar si los votantes veían la marca Bush como una dinastía que podía extenderse por tres décadas. “Voy a ser yo mismo y mis puntos de vista van a estar determinados por mi propio pensamiento”, declaró Jeb Bush cuando anunció su intención de apostar por la nominación republicana para 2016.

Desde entonces, los sondeos le han mostrado cada día al último del clan Bush en desear la presidencia de Estados Unidos una realidad que, al final, ha hecho difícil quedarse al margen del nombre y han obligado a Jeb a recurrir a la familia. Primero fue mamá Barbara en New Hampshire (George H. W. Bush -Bush padre- está a sus 90 años demasiado delicado de salud para someterse a los rigores de una campaña electoral). Este lunes es el turno de W en Carolina del Sur, Estado donde el sábado 20 se celebran las primarias republicanas. Todo en un último intento por salvar la campaña presidencial del exgobernador de Florida, herida de gravedad por la irrupción en escena de personajes como Donald Trump o Ted Cruz.
En el año 2000, Carolina del Sur salvó a George W. Bush y catapultó su nominación después de perder en New Hampshire frente a John McCain. Hoy, con los donantes nerviosos y tentados de cambiar de bando, la aparición en escena en North Charleston de George W. Bush, muy popular entre las bases republicanas, está diseñada para atraer a la importante población militar y de veteranos que pueblan ese Estado.
Cuarto en Carolina del Sur

Jeb Bush concluyó sexto en la calificación de los caucus de Iowa; cuarto en las primarias de New Hamshire y las encuestas le sitúan también en un caurto lugar en la intención de voto en las primarias del sábado en Carolina del Sur.

“Estoy muy orgulloso y me siento muy honrado por el hecho de que venga”, declaró Jeb Bush, 63 años, la semana pasada cuando se anunció el evento. “Esta es la primera vez que va a participar en la escena política desde que fue presidente. Creo que habrá mucho interés por lo que tenga que decir”, apuntó el exgobernador.

Cierto. A diferencia del expresidente Bill Clinton, quien parece nacido para ser un animal político en campaña, George W. Bush, 69 años, no ha hecho una aparición pública de este tipo desde que se retiró a Texas al concluir su presidencia, de lo que hace ya cerca de 10 años. Es verdad que ha grabado un par de mensajes electorales, ya sea para su hermano Jeb o para el anterior aspirante republicano a la Casa Blanca Mitt Romney. También es correcto que ha dado algún que otro discurso y hablado o aparecido en radio o televisión. Pero eso es todo.

Lo que este lunes, Día de los Presidentes en Estados Unidos, tenga que decir George W. Bush se miraría con atención. Para empezar: ¿Responderá a los ataques efectuados el sábado pasado por Donald Trump, quien ha hecho casi una costumbre la de atacar a Jeb con su hermano George? Trump calificó a George W. Bush en el último debate republicano de mentiroso, de haber metido al país en una guerra con argumentos falsos -las famosas inexistentes armas de destrucción masiva de Irak-, de haber gastado miles de millones de dólares en una guerra y del hecho de que los atentados terroristas del 11 de Septiembre sucedieran bajo su mandato.

De momento, Trump ya ha expresado su opinión a través de su moderno megáfono, Twitter. “Es divertido que para no querer la ayuda de su familia o su apellido haya acabado recurriendo a mami y ahora a su hermano”, tuiteó el magnate neoyorquino, que concluía que la utilización de George W. Bush por parte de Jeb abría la cancha para “un juego justo”.

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