Educación

EDUCACIÓN

Hoy en día, la educación es reconocida como una de las herramientas más importantes en la lucha contra la pobreza y la desigualdad y como el medio más seguro para alcanzar un desarrollo económico y social perdurable en el tiempo.

Los países más desarrollados así lo entendieron en su momento e hicieron grandes esfuerzos para garantizar el acceso universal de su población a una educación de calidad. Chile quiere seguir esta misma senda y, para ello, requiere desarrollar políticas que permitan resolver los múltiples problemas que aquejan al sistema educativo nacional en todos sus niveles, desde la educación parvularia hasta la Educación Superior.

La educación parvularia cumple un rol esencial en el ciclo de aprendizaje del niño, pues es en esta etapa cuando se desarrolla una serie de habilidades cognitivas y sociales que resultan claves para un buen desempeño en las fases educativas posteriores. A su vez, existe evidencia de que la educación parvularia permite nivelar y fortalecer a aquellos niños que provienen de sectores más desaventajados y vulnerables, posibilitando además que sus madres puedan salir a trabajar. Durante los últimos años, en Chile se han realizado diversos esfuerzos para aumentar la tasa de cobertura de este nivel educativo, sin embargo, aún existen grandes brechas entre niños de distinto nivel socioeconómico. La meta del actual gobierno es continuar aumentando la tasa de cobertura con un foco especial en los niños de sectores más vulnerables.

Con respecto a la educación básica y media, Chile realizó grandes avances en materia de cobertura durante las últimas dos décadas. Hoy, prácticamente, todos los niños chilenos culminan el ciclo de básica y media – aunque en este último aún existe un porcentaje de deserción que es necesario erradicar. Si bien la cobertura de la educación es prácticamente universal, existe otro problema, quizás aún más profundo y de muy difícil solución: la calidad de la educación. El síntoma más claro de esta realidad se manifiesta en los malos resultados que obtienen nuestros alumnos en las pruebas de conocimientos, tanto nacionales como internacionales. El problema tiene además un fuerte componente de desigualdad que se observa en las grandes brechas de resultados existentes entre alumnos de diferente origen socioeconómico. Esto nos permite concluir que el sistema educacional chileno no ha sido capaz de romper con la dependencia de origen ni con el círculo de la pobreza.

Por otro lado, las tasas de cobertura de Educación Superior por quintil de ingresos muestran que, por razones financieras y académicas, la mayor parte de los jóvenes chilenos no tiene la posibilidad de acceder a esta etapa educativa.

El revertir los problemas antes mencionados es una de las principales prioridades del actual gobierno. Es esencial mejorar la calidad de la educación impartida en los ciclos de básica y media, financiando e incentivando mejoras en el cuerpo docente, entregando una mejor infraestructura y aumentando el acceso a la tecnología, especialmente en los establecimientos de menores recursos. El compromiso en esta materia se refleja en tres metas concretas:

  • La primera de ellas consiste en lograr un aumento de 10 puntos en el promedio nacional de Simce en 4to. Básico en Lenguaje y Matemáticas.
  • La segunda, es triplicar el número de establecimientos municipales que se encuentran dentro de los primeros 100 lugares del ranking de la Prueba de Selección Universitaria (PSU).
  • La tercera, plantea duplicar el número de estudiantes matriculados en carreras de Pedagogía con puntaje promedio PSU mayor o igual a 600 puntos.

Además, para lograr una mayor equidad en el acceso a la Educación Superior, el actual gobierno perfeccionará el sistema de financiamiento estudiantil ampliando su acceso, eliminando las discriminaciones injustificadas y focalizando las becas en los sectores de menores ingresos y en aquellas carreras de mayor retorno social, especialmente las pedagogías.

Para lograr el cumplimiento de las metas, el gobierno ha definido líneas de acción concretas en el ámbito de la educación. En este capítulo se abordan en profundidad las siguientes:

  • aumentar la equidad en la educación; y
  • aumentar la calidad en la educación.

Estas dos líneas de acción se traducen en programas o iniciativas, las que para el año 2011 implican un gasto total de $5.044.600 millones de pesos corrientes (1). Es necesario destacar que los programas e iniciativas incorporados en estas líneas forman parte de una respuesta integral del gobierno a las múltiples necesidades de los ciudadanos en materia de educación, pero no constituyen la totalidad de iniciativas que el Gobierno de Chile ejecuta en este ámbito. Las iniciativas y programas que se presentan en este capítulo fueron los que se consideró que estaban directamente asociados a lograr el objetivo de cada una de las líneas de acción detalladas.


CULTURA

El acceso a bienes de consumo cultural está asociado a niveles de vida elevados, en donde las necesidades básicas de la población ya se encuentran, en su mayoría, cubiertas y por ende, se dispone de los recursos para dedicarlos al consumo de bienes que podrían considerarse “de lujo”.

Sin embargo, este gobierno cree que la cultura juega un rol fundamental en el desarrollo de las personas, en la generación de oportunidades y finalmente, en la con- formación de la sociedad. Es por esto que se ha desarrollado, a lo largo de los años, una serie de programas que apuntan a aumentar las posibilidades de acceso de la población al arte y la cultura, así como también programas que fomentan la participación y creación artística de los integrantes de nuestra sociedad, tarea encomendada al Consejo Nacional de la Cultura y las Artes.


(1) Fuente: Dipres

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