Deportes

Cristiano vs Bale: El partido de los 200 millones

El micrófono que Cristiano arrebató a un periodista y lanzó al lago, precisamente en Lyon, fue recuperado por unos plomeros y va a ser objeto de una subasta benéfica. El dinero recaudado será para una fundación de Funchal, en Madeira, donde nació el jugador. Cualquier aspecto que tiene que ver con el portugués se dimensiona más allá de su condición de crack, como se dice en el argot. Es una estrella del showbusiness, cuya atracción ha costado 500 euros al cristalero suizo que saltó al campo para abrazarlo. Cristiano es el más deseado y el más odiado, y es en esa capacidad para activar los dos polos de toda pasión donde reside su éxito como personaje. Por ello, este duelo que tiene una parte patriótica y otra fratricida, adquiere una proporción que supera los intereses de Portugal y Gales.Bale es su compañero en el Madrid, pero también su amenaza hasta cuando ambos visten del mismo color. Al orgullo por liderar a sus países les acompañan todas las variables que hacen del fútbol moderno lo que es. Por supuesto, el dinero y el ego. En Lyon se disputa, hoy, un partido trascendental, pero también se escenifica un show. Bale juega el primero; Cristiano, los dos.

También el galés se enfrenta a Pepe, si se recupera de sus molestias. Es el mejor defensa del torneo. Sin embargo, ello no suscita nada especial en el entorno de la Eurocopa. Bale ha dicho que, en caso de clasificarse para la final, le gustaría jugar contra Kroos. Tampoco ese hipotético enfrentamiento provocaría más líneas de las estrictamente futbolísticas. El choque es lo que es a nivel global, más allá de las claves nacionales en Gales y Portugal, por la presencia de un jugador que funciona como un epicentro emocional para el fútbol. Líder en posicionamiento mediático, en explotación comercial y en seguimiento en las redes sociales, la dimensión extradeportiva de Cristiano está muy lejos de la de Leo Messi. Desde que se mofaban de su acento isleño en la residencia del Sporting de Lisboa, la suya ha sido una doble conquista, deportiva y social, con una característica común: la exuberancia. En el campo se traduce en goles; fuera, en la estética y en las maneras del nuevo rico.

El rostro de Cristiano, siempre afeitado, brillante y hasta con la aparente tensión muscular que provocan los retoques del bisturí, contrasta con la barba incipiente del desaliñado Bale. Se diría que la estética no está entre las preocupaciones del segundo y que su moño, a lo samurai, es una cuestión de utilidad. «Son dos tipos de persona, con carácteres diferentes», dice Chris Coleman. Sin querer compararlos, el seleccionador galés lo dice: «Bale es así. No es un personaje manufacturado, no intenta ser aquello que no es».

Todo lo que Coleman dice tiene mucha intención. Es uno de los técnicos jóvenes que se han asomado con fuerza a esta Eurocopa, junto con Antonio Conte. De Bale no sólo le interesa su talento, su gol, sino su ejemplo, el compromiso mostrado con una selección a la que, históricamente, otros futbolistas, con opciones de integrarla, han dicho no en el pasado. Michael Owen fue uno de ellos. «Lo verdaderamente especial es lo que significa que Gareth juegue con Gales», dice, mientras inflama a sus futbolistas. Ha conseguido que el jugador del Madrid se sienta depositario de una misión nacional. «¡Es excitante tener a un país detrás!», proclamaba en la zona mixta de Lille. El lunes, ante la prensa, era más irónico: «Veo más gente de lo habitual. Sobre todo reporteros ingleses».

Para Bale y sus compañeros, que han llevado a Gales a la primera semifinal de un gran torneo en su historia, este fervor nacional-futbolístico es iniciático. Cristiano, en cambio, lo ha vivido con pena, la mayor cuando la Portugal a la que llegaba, cayó en el partido inaugural y en la final, en Lisboa, contra Grecia, en 2004. Una generación quedó marcada en un país en el que el fatalismo forma parte de su relato. Desde entonces, ha caído en otras semifinales, en el Mundial de Alemania, en 2006, contra la Francia de Zidane; en la Eurocopa pasada, en 2012, contra España. Siempre frente a los campeones. Como le sucede a Messi, necesita de un título con su selección para sentirse completo. Fernando Santos es inequívoco, al decir que es «un gran capitán» y «un ejemplo» por su compromiso.

El torneo del portugués ha sido mediocre hasta ahora, salvo por sus dos goles, clave, frente a Hungría. Portugal ha llegado hasta Lyón, de hecho, sin ganar un sólo partido en los 90 minutos. Bale suma un tanto más, fue decisivo con su centro en octavos, ante Irlanda del Norte, pero pasó desapercibido contra Bélgica. Las dos selecciones han escalado gracias al coro. Si en una lo forman Ashley Williams,Ramsey o Robson-Kanu, en otra son Raphael, Pepe o Renato Sanches. Rambo Ramsey estará ausente en Gales, como Davis. Portugal recupera a Raphael.

Las estadísticas colocan selectivamente un paso por delante a Bale de Cristiano, no sólo por el gol más. Ha disparado 19 veces menos a portería (39-20), pero tres más (10-13) entre los tres palos. Cristiano ha dado más pases (159-144), pero ha jugado 67 minutos más (510-443), debido a las dos prórrogas disputadas por su equipo. Su desgaste, es pues, mucho mayor. La falta de precisión mostrada ante Polonia puede ser, a sus 31 años, producto de la fatiga, algo que no se ha apreciado por ahora en el galés, de 26.

Bale insiste en que «no es un partido entre dos jugadores, sino entre dos países», y añade que está encantado de jugar con Cristiano en el Madrid. La relación entre ambos se ha relajado desde que el agente del galés, Jonathan Barnett, despreció a Cristiano, al decir que su representado no aspiraba a vender calzoncillos. La filtración de su contrato con el Madrid por el portal Football Leaks también provocó un pulso interno de cifras. Debido a los plazos, el galés había costado 100 millones de euros, en lugar de 91. De pronto, había sido más caro que Cristiano. Para evitar que se soliviantara, circularon rápidamente otras versiones contables que lo volvían a poner el primero. No basta, al parecer, con ser el mejor. Hay que ser el más caro.

Cristiano, en cambio, no dice nada en Francia. Pasa por las zonas mixtas rápido y custodiado. Si alcanza la final, quizás entonces. Las primadonas deciden cuándo y dónde, pero antes, en Lyon, decide el gol.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Botón volver arriba