NoticiasOpinión

Como terrorismo de Estado puede definirse las décadas de Violencia extrema que han sacudido a la sociedad Dominicana

Comentario sobre la violencia
Nueva York—Por varias décadas la sociedad dominicana se ha visto acosada por el flagelo de la violencia extrema, afectando así todos los estamentos de la nación, en un país de más de 10 millones de habitantes, y ante la inercia de los gobiernos de turno; quienes parecen beneficiarse del terrorismo de Estado.
Los estudios preliminares parecen indicar que la violencia está íntimamente ligada a una cultura ejercida por una gran parte de la población dominicana y que proviene de mucho tiempo atrás.
Erradicar esta cultura de violencia puede tomar un largo camino por recorrer, si consideramos los factores que han contribuido a través de los años a la crisis que afecta nuestra sociedad y por la cual el pueblo paga una cuota muy alta.
Si observamos por ejemplo los asaltos y asesinatos contra miembros de la policía nacional para robar su arma de reglamento, notamos que estos criminales solo buscan obtener poder y prestigio en la adquisición de un revolver que le permita seguir cometiendo crímenes en contra del pueblo y de esos agentes del orden público.
El poder que ofrece un arma de fuego a un delincuente, da un poder al criminal sobre la vida y la muerte de sus víctimas. Esa arma de reglamento robada ofrece al criminal un medio para obtener bienes que por alguna razón no ha podido obtener por otros medios.
Ante la situación crítica que vive la sociedad dominicana las autoridades parecen permanecer inmune ante el dolor que embarga las familias de esos policías asesinados. Sin embargo, el gobierno no toma medida para prevenir el crimen, la delincuencia y el restablecimiento del orden público.
Por otro lado, la institución encargada para mantener el orden y la paz de la nación, no parece ser una institución idónea para mantener la seguridad. Por el contrario la policía por muchos años ha sido una institución para la formación de muchos delincuentes que operan en todo el territorio al amparo del poder ejecutivo.
No olvidemos que la policía nacional fue creada en la Era de Trujillo como una institución represiva contra cualquier persona, o institución que se opusiera a la dictadura. Así la policía
parecer por alguna razón, no parece estar en la agenda de los organismos internaciones que velan por los derechos humanos de quienes son víctima de la policía dominicana.
Los gobiernos de turno no buscan solucionar esa situación debido a que estos se benefician al ocultar otros temas más trascendentes para el pueblo dominicano, como es la corrupción administrativa, una justicia amañada por jueces corruptos, el uso y manejo de los bienes del Estado para el enriquecimiento ilícito de funcionarios así como también el uso indebido de los bienes del Estado en campañas políticas del partido oficialista.
El problema de la salud, el agua, la electricidad y la educación, así como los contratos a empresas nacionales e internacionales por pagos en beneficio de funcionarios; son temas que se tratan de ocultar. La violencia se convierte entonces en el tema central que nunca se resuelve porque no hay voluntad para solucionar esa epidemia nacional.
Las raíces de la delincuencia empieza por los niveles de pobreza extrema, falta de empleos, consumo de drogas, y sobre todo la falta de educación entre los barrios marginados del país, convirtiéndose estos en sectores de crías de delincuentes.
Para eliminar la violencia de la sociedad dominicana entonces debemos ofrecer a la juventud un medio por el cual estos jóvenes puedan superarse, incentivándoles para que practiquen deportes, se interese la juventud en la educación universitaria y tomen carreras que le permitan ganar la vida honestamente. Pero más que eso los políticos deben dar el buen ejemplo mostrando honestidad en su forma de administrar los bienes del Estado Dominicano.
Cuando comparamos las características que existen entre los delincuentes y los políticos que han dirigido la nación dominicana notamos que no hay mucha diferencia entre ambos grupos.
Ambos grupos quieren trepar los niveles de clase a los que pertenecen. Uno lo hace desde el poder que le brinda la elección a un puesto público, mientras que el otro busca obtener aquellos bienes que ostentan los políticos aunque sea por medio del crimen y la violencia.
La violencia está íntimamente ligada entonces al crecimiento de los niveles de pobreza que crece en el país. No podemos esperar de nuestra juventud una cosa cuando los políticos se valen de muchas artimañas para el enriquecimiento ilícito de los bienes del Estado Dominicano.
Pero la violencia también tiene que ver con los legisladores en el congreso dominicano que no promueven leyes para el control y tenencia de armas de fuego. En esto hay mucho dinero envuelto mientras el pueblo paga con víctimas la corrupción de funcionarios a todos los niveles..
nacional se convirtió poco a poco en un hervidero para entrenar a criminales bajo la dirección de un jefe quien tiene como objetivo reprimir al pueblo dominicano.
Podríamos narrar muchas historias sobre actos delictivos de la policía nacional como la de aquel oficial que fue a uno vendedor callejero de frituras. Después de consumir lo que se quiso comer, el vendedor y dueño del negocio le exigió el pago de lo que se había comido, pero el policía saco su arma de fuego, le disparo y lo dejo paralitico.
El oficial de policía fue dado de baja por tres meses y luego fue re-insertado en las filas con un rango superior al que antes tenía. El vendedor, víctima del policía quedo paralitico por el incidente. El otro caso a continuación parece todavía más absurdo que el anterior.
Es la historia sobre un residente en la capital que mientras dormía en su casa, ladrones robaron su casa, llevándose todos los muebles que adornaban su sala. Los ladrones habían entrado a su casa sin hacer ruidos mostrando el profesionalismo con que ejecutaban sus labores delincuenciales.
Al día siguiente cuando se dio cuenta que le habían robado se dirigió al cuartel de policía más cercano. Al dar el reporte de lo robado y donde vivía, el oficial le pidió 8,000 pesos para devolverle todos los objetos robados.
La persona robada pensaba que era una broma de mal gusto, pero el oficial le aseguró que no estaba bromeando. La víctima del robo pagó los 8,000 pesos por los muebles que le habían robado y la policía retorno luego los muebles a su casa.
Ahora bien, no creo que todos los uniformados sean criminales, como en los casos descritos anteriormente, pero la policía necesita una reforma sustancial. El ex alcalde de la ciudad de Nueva York, Rodolph Giuliani, al ser consultado de cómo resolver el problema de la delincuencia aseguro que lo primero que debía que hacer para eliminar el crimen era aumentar el salario de los uniformados.
Si los salarios de la policía continúan siendo tan bajos, esto solo contribuiría en fomentar la delincuencia entre ellos. Así que lo primero es el aumento de un salario que no obligue a los uniformados a delinquir debido a bajo salario que reciben.
Pero la reforma de la Policía Nacional va más allá de un aumento salarial. La reforma necesita con urgencia un entrenamiento sustancia para erradicar los asesinatos a detenidos civiles por miembros de la uniformada, a quiénes se les ha dado el apodo de “gatillos alegres.”
La policía no puede tomarse la justicia en sus manos además de que en el país no existe la pena de muerte. Así que erradicar las violaciones a los derechos humanos es un tema crucial que al
Organizar en todo el país una recolección de armas de fuego a nivel nacional sería un esfuerzo que redundaría en la reducción considerable de homicidios en el país. Pero resulta, ser que esto no es el interés de quienes nos gobiernan.
Los asesinatos y actos de violencia en el país mantienen a la población atemorizada por el terrorismo de Estado que vive el pueblo dominicano. Para eliminar la violencia tendríamos que reeducar la sociedad dominicana en general porque de alguna forma todos somos culpables de lo que vivimos.
En otras palabras somos culpables del atolladero que hemos creado y todos juntos debemos poner de nuestra parte para mejorar la sociedad que hemos creado.
La violencia obedece a un estado de conformidad, desconformidad y de intereses encontrados; que crea un sistema endémico de muerte y corrupción.
Todo esto es creado por el afán de tener bienes sin importar los medios, ni la procedencia de estos. Porque como decía el padre de la política moderna, Maquiavelo, “El fin justifica los medios”.

Por Rey Díaz

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Botón volver arriba