Opinión

Casi sin variar ubicación de aspirantes demócratas estadounidenses

Por Martha Andrés Román

(Prensa Latina) El tercer debate de los aspirantes demócratas a la presidencia estadounidense reunió a las figuras mejor ubicadas en las encuestas, pero debe provocar pocos cambios en las posiciones que ocupan hoy los candidatos.

 

A diferencia de los dos eventos previos de ese tipo, que contaron con un total de 20 aspirantes a la Casa Blanca divididos en par de jornadas, la discusión celebrada en la Universidad del Sur de Texas, en Houston, tuvo lugar en una sola noche y con la presencia de solo 10 candidatos.

Como el Comité Nacional Demócrata impuso requisitos de clasificación más rigurosos para esta cita, en el debate realizado anoche el público pudo ver por primera vez en acción sobre el escenario a las 10 principales figuras que buscan la nominación del partido de cara a las elecciones de 2020.

Un resultado de esta discusión, en la que abundaron nuevamente las críticas contra el presidente del país, el republicano Donald Trump, fue que nadie tuvo un desempeño muy sobresaliente con el potencial de cambiar las opiniones ya creadas en la audiencia.

De ese modo, el exvicepresidente Joe Biden, y los senadores Bernie Sanders y Elizabeth Warren, habrían asegurado continuar como los líderes del nutrido grupo que aún cuenta con 20 candidatos, algunos de los cuales podrían dejar la contienda en las próximas semanas.

Varias fuentes coinciden en que el exvicemandatario mostró un mejor desempeño que en las dos citas previas, cuando tuvo intervenciones muy por debajo de las expectativas que generaba.

Los primeros 30 minutos de este debate, generalmente el momento con la audiencia más alta, fueron los mejores momentos de Biden en toda su campaña hasta la fecha, en los que no tropezó como lo había hecho en discusiones anteriores, estimó la cadena de televisión CNN.

Biden parecía fuerte y presidencial, aunque no estuvo perfecto, sobre todo en su respuesta serpenteante (y trumpiana, en referencia al presidente republicano Donald Trump) sobre el camino a seguir en Iraq y Afganistán. En general, sin embargo, fue una buena noche para él, estimó la cadena.

La publicación The Hill, por su parte, indicó que una vez más a Biden le tocó estar a la defensiva, ‘pero parecía más incisivo en sus respuestas esta vez, y llegó a dar algunos contragolpes mientras buscaba mantener su estatus como uno de los principales favoritos del concurso’.

El exvicemandatario apeló nuevamente su historia como compañero de fórmula del expresidente Barack Obama (2009-2017), quien se mantiene como una figura popular dentro del partido, y llegó a arremeter contra Warren y Sanders, las figuras más progresistas del grupo y sus rivales más fuertes hasta la fecha.

La senadora por Massachusetts, como en las ocasiones anteriores, recibió evaluaciones positivas sobre su actuación, que para el diario The Washington Post fue la más destacada de la noche. Según el periódico, la legisladora no estuvo dominante, pero tuvo el mejor rendimiento y la menor cantidad de momentos difíciles. ‘Warren parece entrar en estos debates con un plan de juego claro, muchas ideas y, de manera inexplicable, parece casi imposible que sus oponentes la ataquen’.

A decir del Post, si ese sigue siendo el caso, ella obtendría ganancias del hecho de que Biden y Sanders reciben la mayoría de los golpes, a lo cual se une que la senadora es la única candidata con un impulso ascendente sostenido en esta carrera.

Sanders, por su parte, exhibió un desempeño que fue visto como menos notorio, pero volvió a esgrimir con fuerza los planes y visiones que lo hacen popular entre su base fiel, y su estatus como uno de los tres líderes se mantendrá.

Al mismo tiempo, si bien algunos de los aspirantes ubicados en los niveles medios de las encuestas tuvieron una buena noche, como el excongresista Beto O’Rourke y la senadora Amy Klobuchar, no es probable que reciban a partir de esta discusión un impulso significativo.

En cuanto a los temas abordados, el acceso al cuidado de salud volvió a tener un gran protagonismo, además de otras cuestiones ya tocadas en los eventos pasados como la inmigración, el control de armas, el sistema de justicia penal y la política exterior.

Sin embargo, resultó llamativo que un asunto de gran importancia para los votantes como el estado de la economía no se incluyera en ninguna pregunta, sobre todo en momentos en los que hay algunas señales de alarma sobre una posible desaceleración o recesión.

De cualquier modo, los candidatos tendrá una nueva oportunidad de tratar ese y otros temas cuando vuelvan a enfrentarse en el debate previsto para el 15 de octubre en Ohio, y en los otros ocho que vendrán después antes de las primarias del partido.

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