Educación

Carta de una madre desesperada al Consejero de Educación: «No han hecho su trabajo»

Reprocha a las instituciones que el sistema educativo no está preparado para la «digitalización» a la que se ha visto forzado con el confinamiento

Tras la suspensión de las clases presenciales, las familias han tenido que adaptarse rápidamente a una nueva forma de entender la Educación para la que (casi) nadie estaba preparado. Los estudiantes y sus padres han tenido que aprender a utilizar herramientas de las que no conocían ni el nombre, y tras cinco semanas alternando trabajo y educación de sus hijos, son muchos lo que han estallado contra los responsables de este «atraso» en el sistema educativo. Reproducimos, por su interés, la carta íntegra de una madre que pertenece a la Asociación de Familias Numerosas de Madrid, al Consejero de Educación de la Comunidad.

Estimado Consejero:

Estamos inmersos en una situación inesperada y desconocida, sumidos en una incertidumbre que no sabemos cuando acabará. Solidaridad, porque todos estamos viviendo el mismo presente, pero no todos en las mismas circunstancias. Confirmamos que las familias numerosas también hoy somos las grandes olvidadas.

A la preocupación por nuestros mayores, se suma la preocupación por nuestros hijos, cada uno merece su tiempo, su cariño y dedicación. Porque también ellos lo están sufriendo. No sería justo restarles mérito únicamente por su poderosa naturaleza, porque ellos tienen una capacidad de adaptación especial.

Sin embargo también tienen una necesidad inmensa de sentirse cuidados, queridos y protegidos. El tiempo es el mismo para todas las familias, y las nuestras -las familias numerosas- requieren de una organización especial y más compleja. Nuestros hijos tienen el mismo derecho que los demás a recibir de sus padres la atención necesaria en esta situación excepcional.

Las innumerables plataformas educativas, aplicaciones, programas hasta ahora desconocidos, precisan de un tiempo y unos recursos que no están al alcance de todos.

Resulta desesperante querer ayudarles y no poder darles el apoyo que demandan, porque ellos sí son responsables, pero son demasiadas trabas las que se encuentran diariamente, y aun así lo intentan y nos persiguen para poder entregar las tareas en tiempo y forma demandadas por sus profesores.

Nuestro sistema educativo se desborda, naufraga, y carece de algo que hasta ahora pensaban que no íbamos a necesitar. Adaptar el currículo al mundo tecnológico. Porque los profesores están aprendiendo a la vez que nosotros, y eso se nota, y mucho. No podemos exigir a todos nuestros hijos el nivel de responsabilidad que tenían en el colegio, aquí en casa, porque no están acostumbrados, ni va a darles tiempo, porque las directrices dadas por los docentes en ocasiones son muy imprecisas, y lo entendemos, porque también para ellos es algo nuevo.

NO es comprensible que, en plena campaña de mejora educativa, no exista una mejor forma de hacerlo. Es absolutamente incomprensible que en la Consejería de Educación no se haya planteado el uso digital y tecnológico de sus centros. La situación no se está gestionando por igual en todos los centros educativos de Madrid. Es urgente que den la importancia que tiene el adaptarse tecnológicamente a los tiempos que corren, y por supuesto dotar de las herramientas y formación necesaria a los docentes. Deberían dotar de herramientas potentes y corporativas para que se instaure por igual en todos los centros.

Es suya la responsabilidad, no nuestra, porque no pueden descargar su falta de actualización digital en los padres. No pueden hacernos responsables de algo que es de su plena competencia.

Nosotros, los padres, no terminamos nuestro trabajo cuando finaliza nuestra jornada laboral, sino cuando cada uno de nuestros hijos ha enviado los deberes, cuando el cronómetro se pone a cero y empezamos de nuevo el reto con otro hijo, y luego con otro, y con otro…y el tiempo no para, las horas van pasando y los nervios hacen de las suyas, y el enfado se apodera de la casa, que ha dejado de ser un hogar para convertirse en una oficina virtual donde faltan archivos por enviar, documentos que escanear, presentaciones que editar, planificar los horarios de las videollamadas por zoom, jitsi meet, cuestionarios por kahoot, lecturas por eaggles, deberes por classroom, fotos por camscanner…y no tenemos suficientes soportes tecnológicos para todos, ni tiempo para explicarles que papá y mamá no es que no se preocupen por ellos, sino que los órganos competentes de gestionar su educación académica, no han hecho su trabajo. Sencillamente nos lo han delegado.

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