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Cárcel Rikers Island debe ser cerrada como Sistema de opresión, injusticia, y muerte

La idea de cerrar la horrenda cárcel de Rikers Island, solo favorece al gobernador del Estado de Nueva York, a la justicia y al Alcalde. Mantener esta cárcel habla muy mal sobre el sistema de injusticia imperante en el Estado.
Permitir que los presos tengan que sufrir semejante suplicio mientras cumplen sus condenas, aunque con frecuencia ni si quiera son presentados delante de un juez, violando sus derechos constitucionales, resulta repugnante para esta nación.
El gobernador del Estado de Nueva York debe tomar medidas drásticas para bregar con este sistema de muerte que impera en esta cárcel. Los presos en Rikers Island son tratados peor que en el Salvador, La República Dominicana y México ente otros países. Es hora de aunar esfuerzos para que Rikers Island desaparezca de la vida Neoyorquina.
La violaciones a los derechos humanos en Rikers Island sigue a la orden del día, porque el sistema esta corrompido desde arriba hasta abajo. Muchos de los que dirigen esta cárcel, así como los guardias de seguridad son más criminales que muchos de los presos que residen en Rikers Island. El Estado tiene que pagar por cada reo más de 50,000 dólares al año como para que la administración de esta institución no sepa como conducirse por un código de ética donde se respeten los derechos como ser humano de cada detenido.
Al permitir que los abusos y atropello de los presos en Rikers Island continúen, estamos colaborando en la fábrica a vapor de más criminales, al hacer de estos guardias de seguridad, personas inmunes al dolor y la barbarie que se vive allí dentro sin la supervisión de ningún organismo al cual los guardias de seguridad deban responder por sus acciones.
Estos guardias de seguridad no pueden libremente violar los derechos civiles de los presos al someterlos a torturas, mientras están bajo arresto. No hay justificación alguna que pueda eximir de culpa a los responsables de esta carnicería humana.
No sabemos cómo estos líderes políticos, jueces, alcalde, gobernador y aun los mismos guardias de seguridad que trabajan en la cárcel pueden dormir tranquilos ante los abusos que se cometen diariamente en este recinto penitenciario.
Cerrar Rikers Island es un grito de libertad que debe ser escuchado en todos los rincones de la ciudad de Nueva York, hasta que la antesala del infierno quede cancelada y demolida, mientras más rápido mucho mejor para la reputación del gobernador, el alcalde y el sistema de justicia en la ciudad de Nueva York.
Por Rey Díaz

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