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Candidatos finalistas en Perú empeñados en control de daños

(PL) Los candidatos neoliberales Keiko Fujimori y Pedro Pablo Kuczynski, que disputarán la presidencia en una segunda vuelta electoral en Perú, iniciaron hoy la semana empeñados en el control de daños originados en sus propias filas.

Los aspirantes, que dirimirán la presidencia el próximo 5 de junio, tienen similares posibilidades a la luz de una nueva encuesta privada que anoche dio una ventaja mínima a Kuczynski (50,1 por ciento) sobre Fujimori (49,9), un empate casi perfecto.

Además de confrontar con el rival mediante promesas vistosas, ataques y otras maniobras para debilitar al contrario, los finalistas se esfuerzan por remediar los perjuicios sufridos por diferencias de Fujimori con su hermano menor y por el insólito viaje a Estados Unidos de Kuczynski en plena campaña.

La prensa divulgó una carta de Kenji Fujimori, el hermano díscolo, como lo calificó una radioemisora, a Keiko, en la que le pide disculpas por los mensajes que lanzó por Internet confrontando con ella y reclamando una sucesión en el liderazgo y la candidatura, en caso que no ganara en la segunda ronda del 5 de junio.

“Dejo claramente establecido que nunca fue mi voluntad ni enfrentar al partido (Fuerza Popular-FP) ni a usted, y mucho menos cuestionar su candidatura o liderazgo”, dice la misiva dirigida a la hermana en su calidad de presidenta de la organización.

Además, se compromete a “no repetir en lo sucesivo ninguna conducta, comentario u opinión que atente contra la unidad ni contra los objetivos políticos del partido”, tras profusos comentarios y críticas que señalan ambiciones dinásticas de poder por parte de los hijos del expresidente (1990-2000) Alberto Fujimori, preso por diversos crímenes.

La comentarista Rosa María Palacios señaló que la formalidad de la carta buscaría sugerir que fue escrita forzadamente y que las divergencias persisten en la medida que Kenji representa una corriente fujimorista mayoritaria que reivindica al exgobernante como verdadero líder, frente a la llamada renovación que propugna Keiko.

Entretanto, Kuczynski se empeña en convencer de que su visita de ocho días a Estados Unidos se debió al interés de contactar con los numerosos electores peruanos que residen en ese país, y asistir a la graduación de su hija menor en una secundaria estadounidense.

La versión es recibida con escepticismo por la prensa y la ausencia del candidato dio pie a comentarios de su rival que insinúan fines empresariales o problemas de salud como motivos del viaje, lo que el veterano político y empresario se esfuerza por negar.

Apenas regresado, Kuczynski reanudó la competencia de promesas al asegurar que, de ser elegido presidente, aumentará el sueldo mínimo oficial y creará tres millones de empleos.

Además, aseguró que tras él no habrá ningún candidato con su apellido, alusión a los propósitos continuistas y dinásticos imputados a los Fujimori, cuyo padre se hizo reelegir dos veces usando la mayoría que tenía en el parlamento, menor que la obtenida por su hija en la primera vuelta electoral del 10 de abril.

La postulante presidencial, por su parte, atribuyó a la ausencia de Kuczynski los problemas que atraviesa la cúpula de su partido, Peruanos por el Kambio (PPK), donde un dirigente, Salvador Heresi, cuestiona su exclusión como vocero de la campaña.

Fujimori sumó a sus promesas focalizadas en sectores específicos, la de revisar la ley del servicio público, rechazada por los sindicatos de empleados públicos, lo que se suma a polémicas ofertas a los policías, lo mineros ilegales y los taxistas informales, lanzadas con el fin obvio de ganar sus votos.

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