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Cambio Climático: “Ha llegado la hora de la verdad”

Desde el 30 de noviembre del año 2015 y por dos semanas consecutivas, se celebró en la ciudad de París, Francia, la XXI Convención Marco para el Cambio Climático (Cmnucc), organizada por las Naciones Unidas, donde 150 jefes de Estado, académicos, investigadores, representantes de iglesias, empresarios, ONG, grupos étnicos, sindicatos, estudiantes y representantes de entidades feministas, ligadas a la problemática medioambiental aprobaron medidas trascendentales respecto al calentamiento global y otros males que afectan al planeta.

 

El cambio climático es un problema con grandes dimensiones ambientales, sociales, económicas, distributivas y políticas, que plantea uno de los principales desafíos actuales de la humanidad.

 

Este fenómeno atmosférico que se inicio con la Revolución Industrial, y ha alcanzado dimensiones catastróficas a partir del final de la Segunda Guerra Mundial, es el resultado de un sistema económico que se ha interesado extremadamente por la factibilidad económica, dejando de lado premisas fundamentales para el desarrollo de los pueblos, como son el ser humano y la dimensión ambiental.

 

Resultado de esta concepción errónea es la situación de pobreza que existe hoy en el mundo, donde ochocientos millones de personas no tienen derecho a una comida suficiente para alimentarse y mil millones sobreviven con menos de un dólar por día. Unos diez millones de niños y niñas mueren cada año antes de cumplir los 5 años por causas que pueden evitarse y el 10% de la población disfruta del 70% de las riquezas del mundo, mientras que mil doscientos millones de personas no tienen acceso al agua potable, según datos de la Organización para la Agricultura de la ONU.

 

Según escribió en su más reciente columna en este multimedios DominicanosHoy, Juan Antonio González, en el orden planetario existe una degradación del medioambiente producto del calentamiento global cuyas huellas se hacen ostensibles por la disminución de la capa de ozono, las lluvias ácidas, el derretimiento del hielo de los glaciales y los casquetes polares, el aumento de los niveles de las aguas, de los mares y los océanos y el cambio climático,.

 

Para el ambientalista Berbard J. Nebel et Art, el efecto de invernadero tiene origen en la absorción de la luz solar, ya que esta se convierte en radiación infrarroja cuando al rebotar hacia el espacio exterior es absorbida por los gases de invernadero y produce una forma aislante sobre la tierra, con lo que aumenta la temperatura de la troposfera.

 

Cambio en marcha

Según casi todas las estimaciones, la transición hacia una economía baja en carbono necesitará miles de millones de dólares de inversión en energías renovables y subvenciones para aquellas nuevas fuentes que compiten con los combustibles fósiles.

 

El cambio ya está en marcha. Los precios del carbón se han derrumbado en el mundo desarrollado, presionados por severas regulaciones sobre contaminación, así como por los abundantes suministros de gas natural. Las últimas grandes minas de carbón en Reino Unido -cuna de la revolución industrial impulsada por los combustibles fósiles-, se están cerrando y el precio de la energía producida a partir de paneles solares está cayendo.

 

“De ahora en adelante, el ‘dinero inteligente’ ya no irá a parar a los combustibles fósiles, sino a energías más limpias”, dijo Felipe Calderón, expresidente de México, uno de los mayores productores de petróleo del mundo. El ahora presidente de la Comisión Mundial sobre la Economía y el Clima argumentó que los gobiernos deben convertir sus compromisos en políticas.

 

Las críticas

Bruce Wallace escribió que en el final de la negociación, cuando se resolvieron (o pasaron por alto), las últimas diferencias en el lenguaje diplomático, el acuerdo climático alcanzado en París tras dos semanas de conversaciones resultó ser un pacto muy a la carta.

 

“La deliberada flexibilidad del acuerdo de París se diseñó no solo para dar cabida a la diversidad de los intereses de 195 países. Tenía que compensar su limitada autoridad legal con un lenguaje lo suficientemente ambicioso para hacer ver a los gobiernos que era inevitable una transición de los combustibles fósiles hacia fuentes de energía más limpias”, indicó.

 

“No siempre se puede presionar a las partes a hacer algo con tus propias condiciones”, dijo el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, en una entrevista a Reuters unas horas antes de la adopción del acuerdo. “Sólo se trata de motivar a las partes para que lo hagan a su manera”.

 

La mayoría de los países reunidos en París admitieron que se enfrentan a un problema complejo para detener el aumento de las temperaturas globales. Con algunas excepciones, hay voluntad de dejar atrás las fuentes de energía más contaminantes, aunque muchos aún dependerán un tiempo del carbón.

 

Lo que nadie quería aceptar era una molesta lista de normas internacionales que dicten cómo hacerlo.

 

El acuerdo final, por tanto, en repetidas ocasiones “invita, “insta”, solicita, vuelve y pide” a los países que tomen medidas. Los objetivos más ambiciosos -como mantener el aumento de la temperatura global 1,5 grados Celcius por encima de los niveles preindustriales- son aspiraciones y se basan en la idea de que tecnologías aún no inventadas permitirán una vía realista para alcanzarlos.

 

El Niño, más intenso

El fenómeno del Niño está cerca de alcanzar su intensidad máxima y se prolongaría hasta bien avanzado 2016, dijo la Oficina de Meteorología australiana, entidad que afirmó que las temperaturas de la superficie marina en el océano Pacífico siguen cerca de niveles históricos y que la temporada 2015/2016, será uno de los eventos más fuertes de los últimos 50 años.

 

El pronóstico coincide con el de la Administración Nacional Oceanográfica y Atmosférica de Estados Unidos, que la semana pasada afirmó que las temperaturas de la superficie marina en una región clave del Pacífico eran las más altas desde 1997.

 

No obstante, el fenómeno mostraba señales de estar debilitándose y que en las últimas semanas el Índice de Oscilación Sur (SOI) -que mide las diferencias de presión en el nivel del mar- volvió a marcar valores neutrales.

 

Los vientos alisios han vuelto a rangos más normales y las temperaturas submarinas se han enfriado levemente.

 

En RD

El cambio climático se hizo sentir en República Dominicana con una prolongada sequía que mermó la producción de varios rubros agrícolas y obligó a las autoridades a racionar el suministro de agua para consumo humano y de riego.

 

El presidente Danilo Medina manifestó en París, Francia, que ha llegado la hora de la verdad para enfrentar los efectos del Cambio Climático, y propuso la firma de un consenso para superar juntos los retos del siglo XXI.

 

Al hablar en la Vigésimo Primera Conferencia del Cambio Climático (COP21), Medina pidió a los países emergentes y a los desarrollados asumir la responsabilidad histórica, y en el caso de estos últimos, financiar la transición energética del resto del mundo a través del Fondo Verde.

 

El mandatario dijo que en República Dominicana se está haciendo el mayor esfuerzo, para lo cual señaló que solo este año se han reducido los gases de efecto invernadero de 3,6 toneladas per cápita a 2,9 toneladas, “lo que nos sitúa ente los 23 países con menos gases emitidos”.

 

Las provincias dominicanas que presentan niveles de vulnerabilidad de alta a muy alta son: Pedernales, Bahoruco, Barahona, Elías Piña, El Seibo, Santo Domingo,  La Altagracia, San Pedro de Macorís, Monte Plata, Peravia, Montecristi y Valverde.

 

La problemática ha pasado de ser un tema de discusión y análisis en foros y cumbres internacionales por parte de los principales líderes mundiales, incluido el papa Francisco, a impactar de manera directa en la economía de humildes campesinos y la salud de moradores en barrios marginados a orillas de ríos y cañadas de esta media isla.

 

Es casi seguro que esta vez no será igual y que la XXI Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático (Cmnucc), dará los frutos necesarios que pongan fin al cambio climático, que está afectando las condiciones económicas, sociales y medioambientales de las generalidades de los países del planeta.

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