Economía

Arabia Saudita actúa y frena ascenso iraní

-Arabia Saudita no pudo impedir la firma del acuerdo nuclear de Irán. El Plan B es limitar la capacidad de Irán de aprovechar sus beneficios.

El reino moviliza a sus aliados del Golfo para asegurarse de que, pasados más de cuatro meses del levantamiento de las sanciones a la República Islámica, la apertura iraní a la economía global no sea fluida.

El mes pasado, los sauditas frustraron un intento de estabilizar los precios del crudo porque eso habría permitido a su enemigo ampliar su participación en los mercados petroleros. En Dubai, por otra parte, que era antes su principal umbral al mundo, los empresarios iraníes se quejan en privado de las crecientes restricciones que enfrentan.

Se trata de una acción de retaguardia de los sauditas en momentos en que los Estados Unidos reevalúan su papel en Medio Oriente y los inversores se sienten atraídos hacia Irán.

De todos modos hay algunas desventajas de hacer negocios con Irán que contribuyen al plan saudita: los bancos europeos siguen mostrándose renuentes a trabajar con la República Islámica por temor a posibles sanciones estadounidenses.

“El debate sobre la situación de Irán en la región –si se lo aísla o se lo acepta como un actor regional- probablemente continuará en los próximos años”, dijo Paul Pillar, un profesor de la Universidad de Georgetown. “Puede que los sauditas, que son partidarios del aislamiento, no ganen esta vez, pero tienen aliados entre los conservadores estadounidenses que se opusieron al acuerdo nuclear”.

Sunitas y shiítas

Los sauditas y los iraníes, que lideran los bandos musulmanes sunita y shíita en Medio Oriente, ya chocan a través de terceros en los campos de batalla de Siria y Yemen.

Su problemática relación empeoró cuando Arabia Saudita ejecutó a un alto sacerdote shiíta saudita en enero y un grupo iraní respondió con el atentado contra la embajada del reino en Teherán, lo cual llevó a los sauditas a romper relaciones diplomáticas.

Desde la flexibilización de las sanciones a principios de año, los sauditas temen que Irán use los ingresos producto de una posible ola de inversión para aumentar su participación en conflictos regionales. Esa es una de las razones por las cuales los sauditas tratan de asegurarse de que la inversión nunca llegue.

“Lo que causa preocupación es parte de la retórica que han utilizado los sauditas sobre la interrupción del comercio con Irán y qué tipo de mecanismos y obstáculos formales e informales pueden usar para presionar a las empresas para que se mantengan al margen de Irán”, dijo Henry Smith, director Global Risk Anlysis en Dubai.

Arabia Saudita también utiliza el petróleo como arma contra Irán. Antes de una reunión en Doha el mes pasado, donde los países productores planeaban un congelamiento de la producción, el príncipe Mohammed bin Salman, segundo en la línea sucesoria, dijo en dos entrevistas de Bloomberg que los sauditas sólo aceptarían el plan si Irán acordara su participación.

Eso frustró el acuerdo, ya que Irán ha descartado limitar la producción porque trata de recuperar mercados perdidos durante los años de sanciones.

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