Opinión

La victoria sobre el nazismo: un apocalipsis cognitivo

Por  Oleg Yasinsky

 

Hoy se cumplen 80 años de una de las páginas más bellas y esperanzadoras del siglo pasado, el desembarco de las fuerzas aliadas del Reino Unido, Estados Unidos de América, la Francia Libre y varios otros que, apoyando el ataque definitivo del Ejército Rojo de la Unión Soviética contra la Alemania nazi, el 6 de junio de 1944, cruzaron el canal de la Mancha desde Inglaterra y atacaron a las tropas de Hitler en territorio francés.

El mérito militar y político de los aliados es enorme, y sus caídos para siempre son parte del panteón de los héroes de la Humanidad. Pero no olvidemos que, para ese momento, las tropas soviéticas ya habían quebrado la columna vertebral de la bestia nazi y, de forma rápida y decidida, estaban avanzando hacia la frontera occidental. El destino del nazismo alemán ya estaba decidido. Por eso, sin quitarle el mérito a la gran hazaña militar de los aliados, su actuar sólo aceleró la caída de Berlín, salvando muchas vidas, aunque bajo ninguna lógica histórica seria podría compararse con el aporte y el sacrificio que la Unión Soviética tuvo que hacer.

Llamo a esta página del pasado ‘esperanzadora’ porque nos hizo pensar a la mayoría, quizás muy ingenuamente, que frente a los graves peligros y desafíos, que pese a los distintos enfoques de los sistemas económicos y sociales, y hasta de los grandes rivales en todo, en los tiempos de paz sería posible la unión de todos para defender al mundo. Era lindo y romántico pensar así, más allá de los cálculos políticos que Occidente hiciera, que también siempre supimos que los tendría.

En tiempos de mi infancia escuché a muchos veteranos soviéticos de la Segunda Guerra Mundial, que todavía estaban vivos, cómo en aquellos tiempos tuvieron la suerte de poder dar un abrazo sincero a sus compañeros en armas en el río Elba, los soldados aliados. A ninguno de ellos jamás se le hubiera ocurrido menospreciar el aporte de los que enfrentaron al enemigo común desde el frente occidental. Y creo que no solo por su modestia, pues el diferente nivel de contribución en la Victoria del pueblo soviético y de los ejércitos aliados para los testigos y los protagonistas de esa historia era demasiado evidente. Sería demasiado ridículo discutir temas así.

Ahora la Francia de Macron, después de tantas amenazas incumplidas de querer invitar a Rusia a celebrar el desembarco en Normandía, optó por bailar sola, es decir, con sus amigos y dueños de la OTAN. Con motivo del 80.º aniversario del inicio de desembarco aliado en Normandía, la conocida empresa inglesa YouGov, especializada en investigación de mercados y análisis de datos, famosa por sus estudios sociológicos, ha decidido preguntar a los habitantes del Reino Unido, Estados Unidos, Francia y Alemania quién contribuyó más, a la victoria sobre el nazismo.

Las respuestas fueron las siguientes:

Si alguien en nuestros días afirma que la Tierra es plana, o que, por ejemplo, por las noches lo secuestran y lo pasean los extraterrestres, la gran mayoría de gente con toda seguridad pensará que este tipo está loco o que cualquier otra afirmación de él, por lo menos es muy dudosa. Pero hoy ya no hay acuerdo en lo más básico, ni en lo que tiene que ver con el sentido común ni con los conocimientos mínimos.

La Segunda Guerra Mundial hasta el momento ha sido lo más terrible que le ha pasado a Europa en su historia moderna. Ignorar a ese nivel lo que le sucedió en un pasado tan reciente y doloroso es realmente la manifestación del declive social tan crítico en el que se encuentra. Planteándose de la manera más gráfica y cruda, esto significa también que el sagrado derecho democrático al voto, ejercido por estas personas, considerando su nivel de ignorancia, en cualquier momento puede devolver al poder a cualquier nuevo Hitler.

Obviamente, esta ‘opinión pública’ no es simplemente producto de la ignorancia de las «nuevas generaciones que no se interesan por nada». Son frutos de un trabajo largo, consciente y minucioso. Un trabajo para resucitar a la Bestia. El olvido colectivo del pueblo japonés sobre la procedencia de los aviones militares que destruyeron a Hiroshima y Nagasaki es parte del mismo proyecto. A la encuesta de YouGov le falta una parte importante, que la empresa encuestadora seguramente no se atrevió a agregar. ¿Cuántos ciudadanos del ‘mundo civilizado’ opinan que la Unión Soviética era aliada de Hitler en la Segunda Guerra Mundial?

Pero, si lo pensamos bien, ¿de qué sorprenderse, después de haber comparado tanto a Hitler con Stalin y al Fascismo con el Comunismo, como un envenenamiento infalible para el público básico y mediocre?

Revisando esta brutal radiografía de la realidad cognitiva del ‘Primer Mundo’ revelada por YouGov, pensé que a todos los niños nos enseñan que comer productos podridos puede ser mortal. ¿Por qué nadie nunca nos enseñó qué puede pasar con los pueblos alimentados o desde niños criados con la información podrida, venenosa y conveniente para la élite de turno en el poder? Algo me hace pensar que los soldados que desembarcaron en Normandía en junio de 1944 también le harían a sus nietos y bisnietos la misma pregunta.

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