Educación

Los consejos de una experta para reducir la ansiedad al hablar en otro idioma

La docente Inés Ruiz apunta que la ansiedad es un factor emocional «que afecta al proceso de enseñanza y al rendimiento de la lengua que se está estudiando»

Laura Peraita

Temblores, vergüenza, bloqueo, insomnio… son algunos de los síntomas que algunos niños y adolescentes sienten cuando tienen que exponer en clase en otro idioma distinto al suyo. La ansiedad ante el aprendizaje de las lenguas extranjeras es una de las variables más influyentes en el aprendizaje de idiomas extranjeros. Ya en 1986, Horwitz and Cope (1986) acuñaron este concepto de ansiedad lingüística definiéndolo como «un fenómeno complejo, distinto de la ansiedad general, que se relaciona con el auto-concepto, las creencias, los sentimientos y los comportamientos que aparecen en una clase de idioma y que provienen de la unicidad del proceso de aprendizaje de idioma. Lo que puede provocar comportamientos específicos relacionados con la clase, un bloqueo».

Según Inés Ruiz, docente, licenciada en Traducción e Interpretación, postgraduada en ELE (enseñanza del español como lengua extranjera) y  fundadora de ELEInternacional

, esta ansiedad lingüística se ha estudiado desde los años 80, teniendo más fuerza ahora debido al creciente interés en el aprendizaje emocional y en la neuroeducación. Explica que este tipo se diferencia de la ansiedad generalizada, ya que se da en un contexto específico en el que se usa una lengua extranjera para comunicarse. «Autores como Gardner y Lambert postulan que la aptitud lingüística no es el único factor a tener en cuenta en el estudio de idiomas, pues aspectos como la motivación, actitud y ansiedad también pueden tener un efecto en el proceso de aprendizaje y el uso de una lengua que no es la materna».

Explica que cuando usamos una lengua extranjera, la ansiedad es más propensa debido a la presión de expresarse delante de los demás con «un vehículo lingüístico inestable, que supone una gran cantidad de vulnerabilidad», (Arnold (1999).

También recalca que es fundamental crear un clima intergrupal y buena disposición en los alumnos para comunicarse y que se sientan cómodos en un entorno seguro. «Este factor cobra más importancia en la adolescencia, pues es un periodo de transición en el que se dan muchos cambios biológicos, cognitivos y de identidad personal. El concepto de ansiedad lingüística está relacionado con las creencias, los comportamientos y los sentimientos que surgen en los niños y adolescentes cuando están aprendiendo una segunda lengua, llegando a originar el bloqueo. En otras palabras, es un factor emocional que afecta al proceso de enseñanza y al rendimiento de la lengua que el alumno está estudiando».

¿Por qué se produce en unas personas y en otras no?

Normalmente, la ansiedad lingüística aparece cuando el niño se siente estresado, ya sea porque tiene miedo a cometer errores o le da vergüenza expresarse en esa segunda lengua extranjera que aún no domina. Esto le provoca nerviosismo al hablar, escribir, leer o escuchar en ese idioma.

Por ejemplo, se puede incluso crear en el niño oadolescente un rechazo hacia el aprendizaje de esa lengua porque siente niveles de vulnerabilidad altos si en clase los compañeros se ríen de la pronunciación.

¿Qué síntomas les provoca?

La ansiedad se considera uno de los factores más importantes con la capacidad de generar más desafíos en la mentalidad del alumnado debido a que puede provocar pérdida de autoestima, rechazo a comunicarse si sienten que no pueden hablar adecuadamente y miedo de ser juzgados por los compañeros de clase o los hablantes nativos (Horwitz, Horwitz, & Cope 1986).

Entre los síntomas más frecuentes se encuentran nerviosismo, temblor, bloqueo mental y sobre todo, dificultad en las tareas comunicativas; es decir, obstáculos a la hora de expresarse, hablar o interactuar en esa lengua.

¿De qué manera se puede ayudarles a evitar estas sensaciones?

Hay que trabajar dinámicas afectivas en clase para crear un sentimiento de seguridad. De esta forma, aumentamos la calidad de interacción entre los participantes, mejora el grado de implicación y también el nivel de confianza individual, fomentando la autoestima.

Por otro lado, fomentar un sentimiento de pertenencia para que se sientan parte del grupo para disfrutar de un ambiente relajado y agradable. Así los alumnos empezarán a establecer sus primeros contactos con los compañeros a través de la lengua que están aprendiendo.

Es importante resaltar el uso del error como herramienta de enseñanza por parte del profesorado y los padres para que así pierdan el miedo a “jugar” con la lengua y aumentemos el nivel de autoestima. Cuanto más se comuniquen, más avanzarán en su conocimiento.

¿Es importante la labor de los padres en este asunto? ¿Deben involucrarse o con la función de los docentes es suficiente?

Sí, es clave. El papel de las familias es importante y necesario para reducir el estrés que sienten los niños ante el aprendizaje de un nuevo idioma. Para ello, hay determinadas actividades que los padres pueden hacer en casa como ver pelis o poner post-its para que se familiaricen con el vocabulario.

La integración de la lengua que se esté aprendiendo en su contexto habitual, normalizará el uso de esta y se sentirán más seguros en el momento de practicarla.

Sería genial que los padres estudiaran con ellos y que los niños y adolescentes incluso les ayudaran con la pronunciación. O enseñarles los avances en clase para, por un lado, aumentar la autoestima y, por otro, hacer que todos participen.

También sería interesante conversar con ellos sobre lo que sienten al aprender un idioma. Cuando podemos identificar sus sentimientos, podemos ayudarles a procesarlos y buscar formas para superar ese desafío.

Por ejemplo, si nos dicen que tienen vergüenza de hablar mal, podemos buscar la letra de su canción favorita e imitar la pronunciación del cantante. De esta forma, haremos una conexión emocional relevante para ellos y su proceso de aprendizaje con algo que le interesa y le motiva. Y a la vez estamos “repasando” con ellos de una forma más orgánica y divertida.

¿Cuánto tiempo puede tardar en desaparecer esta ansiedad?

No es tanto “hacer desaparecer la ansiedad”, sino desarrollar habilidades que les permitan enfrentarse a situaciones incómodas como tener que expresarse en una lengua que no es la materna.

Deben entender que la vulnerabilidad es normal, tienen que aceptar sus sentimientos. Hay que hacerles ver que no pasa nada por equivocarnos, que así se aprende, fomentar la curiosidad y que pueden hacer preguntas y expresarse. Es clave motivarlos para asimilar cosas nuevas y que tengan confianza en sí mismos.

¿De qué manera mejora su aprendizaje cuando desaparece esta ansiedad?

La ansiedad no va a desaparecer por completo, pero vamos a crear entornos seguros en los que los niños sientan que pueden ser ellos mismos y motivarlos para que sigan aprendiendo y mejorando cada día.

De este modo, conseguimos que refuercen su atención y concentración, incrementen su capacidad creativa, retengan contenidos a largo plazo, se sientan más seguros con los conocimientos adquiridos y tengan una comunicación más fluida.

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