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Toma de posesión de Maduro es emblemática, dice embajador de su país

Por Francisco G. Navarro

(PL) La toma de posesión de Nicolás Maduro para un segundo período presidencial hoy en Venezuela resulta emblemática, consideró el embajador de su país en Nicaragua, Javier Arrúe.
En declaraciones a Prensa Latina el experimentado diplomático denunció a quienes han visto en ese hecho un parteaguas en la historia, y desde hoy quieren satanizar y condenar al presidente Maduro, al Gobierno bolivariano y al pueblo venezolano.

Eso lo vienen haciendo hace 20 años y en Venezuela siempre estamos pendientes (preparados) porque el enemigo no descansa, añadió.

A pesar de las alharacas y las chilladeras internacionales a través de las redes sociales, los pueblos siguen su camino, construyendo futuro y eso es lo que ellos no nos pueden perdonar, expresó en alusión a los grandes centros de poder capitalista en el mundo.

Recordó la intención imperialista de apoderarse de los grandes recursos naturales de su país, y la posición de Venezuela como referente para las fuerzas progresistas en cuanto a alternativas económico-sociales y programas que incentivan la acción de sus cuestionadores.

Estamos construyendo un mundo diferente y ellos evidentemente están en contra, sobre todo Estados Unidos, agregó.

El embajador Arrúe lamentó que Europa se haya sumado a esa línea política de una manera indigna y vergonzosa.

Y no digamos el Grupo de Lima, que se sienten dueños y señores y en una mesa 11 países se ponen de acuerdo para asesinar a Abel, el hermano bueno de América Latina, apostilló el representante de Caracas en Managua.

Arrúe calificó de temas muy afines la situación en su país y la de Nicaragua.

En el marco del dolor que sufrió esta nación centroamericana el año pasado, cuando se desataron las fuerzas más criminales, violentas y fascistas, apoyadas por el imperio, de alguna manera nos ha hermanado y unido a los pueblos que estamos en permanente combate contra esas fuerzas, como Cuba, Bolivia, Venezuela y Nicaragua, abundó.

Analizó el diplomático venezolano cómo la revolución nicaragüense llevaba 11 años de tranquilidad y paz, pero el enemigo no descansaba, sino afilaba sus cuchillos para caerle con todo a este noble pueblo.

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