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Utopía por la vida

Rey Díaz Análisis social

nadaorg.2@outlook.com

Ciudad de Nueva York. Vengo de una generación que creía tener la solución para cambiar al mundo. Nos parecía que la solución a los problemas sociales, políticos y económicos, estaban al doblar de la esquina. Era una utopía por la vida a la cual nos aferrábamos cada día más.

Protestábamos por todo y creíamos en un mundo diferente de equidad, justicia social, sin prejuicios sociales, ni discriminación racial.

Las marchas de protestas en los grandes centros urbanos eran interminables. Pero no era el único método de lucha entre la juventud de mi generación. Se recurría a la violencia, se quemaban neumáticos, también se quemaban las banderas de distintos países, se empuñaban las armas, había secuestros de personas y aviones.

Protestábamos  por lo que nos parecía injusto. Fueron años violentos durante gran parte del siglo pasado y el comienzo del siglo XXI. Unos estaban en un extremo de los ideales políticos mientras otros estaban en el extremo opuesto. Izquierda y derecha, no había punto de reconciliación.

Cada quien escogió su método de lucha. Entre los artistas surgieron compositores e intérpretes que usaban sus talentos y voces para componer e interpretar canciones de protestas en reclamo de una sociedad más justa.

A nivel social surgieron por todas partes organizaciones, dirigentes y partidos políticos que parecían abanderados de las ideas de vanguardia para reclutar jóvenes adeptos de ambos extremos y exponer así los ideales de ese cambio radical que tanto añorábamos. Grupos de jóvenes empuñaron las armas, con ideales de izquierda o de la derecha, y en el campo de batalla se agudizaron las luchas por todas partes del mundo.

En Estados Unidos surgió el movimiento por los derechos civiles, del cual brotaron figuras de renombre como la de Martin Luther King Jr., y Malcolm X. El primero propugnaba por una lucha pacífica mientras que el segundo propugnaba por una lucha violenta usando un lenguaje antagónico.

Ambos murieron asesinados, Malcolm X, el 21 de Febrero de 1965 en Nueva York y Martin Luther King Jr., murió asesinado en Memphis Tennessee, el 4 de Abril de 1968.

Las grupo de protestas eran diversos, y tenían razones diferentes: la guerra de Vietnam, la independencia de Puerto Rico como colonia Americana, la segregación racial, los Young Lords, las Panteras Negras, cuyos ideales revolucionarios dieron pie a focos guerrilleros que fueron en aumento en los 50, 60 y 70 del siglo pasado.

Estos escenarios escenificaron diversos encuentros de violencia, muerte, arrestos en las calles, las universidades fueron centros de protestas, en el campo, en la ciudad, cerca de los monumentos públicos, el capitolio, la Casa Blanca y los barrios marginados.

En Puerto Rico Pedro Albizu Campos escenificó una marcha el 21 de Marzo de 1937 donde 19 civiles fueron asesinados y dos policías murieron en un enfrentamiento que, dejó además 200 heridos.

Esa Marcha del 1937 conmemoraba la abolición de la esclavitud en la Isla de Puerto Rico organizada por el Partido Nacionalista Puertorriqueño y que luego se conociera como la matanza de Ponce, donde decenas de heridos callaron abatidos por las balas asesinas de la fuerza opositora a esa marcha.

En Nueva York los Young Lords ocuparon en la 111 y Avenida Lexington la Iglesia Metodista Hispana hasta que el Rev. Pedro Pablo Pirón, hizo las negociaciones de lugar para que desocuparan el edificio religioso pacíficamente.

En Santo Domingo hubo docenas de muertos, heridos y arrestados durante los 12 años del gobierno del Dr. Balaguer durante las protestas por el medio millón para el presupuesto de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.

En argentina, chile, México, Nicaragua, Perú, El Salvador, Colombia, Uruguay, y cuba fueron escenarios de violencia de la extrema derecha y de la izquierda que cobraron cuantiosas vidas entre civiles y militares.

Los años han pasado y los sueños y las luchas por un mundo mejor todavía siguen vigentes, aunque algunos sectores han decaído en su intensidad como el sol, al caer la tarde. Los sueños y las protestas, sin embargo todavía perduran en la mente y el subconsciente de la memoria colectiva.

La Marcha Verde en la República Dominicana ha sido exitosa hasta cierto punto, pero sus  reclamos han caído en la sordera colectiva de una sociedad que ha perdido su esperanza ante el progreso de la avasalladora impunidad y corrupción del PLD.

Aunque “los sueños” –como decía Pedro calderón de la Barca,– “sueños son”. Para llevar los sueños a la realidad se requiere de un plan de acción entre los que anhelamos un cambio social donde el enfoque sea hacia el norte de la vida, símbolo de una nueva humanidad.

Entre los camaradas de esa época se oían los slogan como “Patria o Muerte”, “Hasta la victoria final” “Unidos venceremos”, y así sucesivamente. Un día me detuve a pensar en el primer slogan “Patria o Muerte”, para luego deducir de qué me serviría la patria si estoy muerto.

Entonces decidí como el personaje de la novela “Cien años de soledad” darle una nueva definición a ese slogan convertido en cliché “Patria o muerte”, por el de Patria y vida”, pues no deseaba escoger lo que desconozco, sino lo que mejor conozco, la vida.

Cualquier sistema que solo ofrezca esa alternativa  “Patria o muerte”, resultará enajenante, cruel y despiadado. “Patria y vida ofrece la opción para que las partes en pugna se sienten en la mesa de negociación para que juntos produzcan un proyecto que saque a relucir la vida y el bienestar de todos, sin excepción. A esto  llamo la utopía por la vida.

Las imágenes pueden estar sujetas a derechos de autor.

 

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