Economía

Sequía afecta la polinización y producción de miel en Italia

(PL) La intensa y prolongada sequía que enfrenta la agricultura italiana se siente hoy con mayor fuerza en la producción de miel con una caída este año del 70 por ciento y de hasta el 80 en algunas zonas del país.

 

El lógico proceso biológico se interrumpe, pues sin agua no hay néctar en las flores, las abejas no producen miel y mueren, pero aún peor es el desastre ambiental cuando esos laboriosos insectos están impedidos de realizar la polinización, la manera natural de fertilizar la planta para dar fruto.

Esta situación alarma a los apicultores ante lo que consideran una desertificación incipiente, tema incluido en el llamado de la Asociación Italiana Nacional de Apicultores (Unaapi), según la cual Italia corre el riesgo de desastre ambiental.

Argumenta al respecto que en el país desde hace años las abejas sufren una severa mortalidad por el uso de pesticidas ahora agravada por los cambios drásticos del clima que les impide producir miel, pero peor aún son incapaces de prestar su servicio de polinización cruciales a los cultivos.

En tal sentido se recuerda el vaticinio del destacado entomólogo italiano Giorgio Celli (1935-2011), quien estimó que por ese camino se corre el riesgo de una hambruna en todo el mundo.

Según Giuseppe Céfalo, presidente de la Unaapi, citado por Rainews, si la producción de este año fuera al menos la mitad de la lograda en 2016 ‘podríamos ser felices’, pero reconoce que el desastre es total y las estimaciones apenas llegan al 30 por ciento de la proyección anual.

Descarta de igual modo la tradicional producción de variedades de miel, con excepción de la que se logra en las montañas, y alerto sobre los riesgos de la importación del producto sin la debida calidad.

Existen en Italia unos 45 mil apicultores para fines productivos o de autoconsumo, aunque en unos 20 mil se concentra el 80 por ciento del millón 200 mil colmenas existentes en el país.

A finales de julio la confederación de agricultores directos (Coldiretti) estimó que las dos terceras partes de las tierras cultivables de Italia están afectadas por la sequía, con pérdidas a los cultivos y el ganado estimadas en unos dos mil millones de euros.

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