Salud

A los bebés prematuros los bombardean de ruido

Los hospitales son ruidosos, quizá demasiado ruidosos para los pacientes más pequeños, sugiere un nuevo estudio.

 

Los investigadores encontraron que los bebés prematuros en las unidades de cuidados intensivos neonatales (UCIN) se exponen a niveles potencialmente nocivos de ruido, a veces del doble de los niveles máximos recomendados por un importante grupo de pediatras de EE. UU.

 

«Con frecuencia, el ruido que medimos provenía del equipo médico que es esencial para la supervivencia del bebé. Y ese tipo de equipo se usa en las UCIN de todo el mundo», dijo la primera autora del estudio, Bobbi Pineda, profesora asistente de terapia ocupacional y pediatría en la Universidad de Washington, en St. Louis.

 

Por otro lado, los bebés prematuros en habitaciones privadas podrían perderse los sonidos beneficiosos, como el lenguaje y la música, que fomentan el aprendizaje temprano, encontró el estudio.

 

Los investigadores colocaron dispositivos de monitorización del sonido al lado de las cunas de 58 bebés prematuros en la UCIN del Hospital Pediátrico de St. Louis. 25 de los bebés estaban en habitaciones privadas.

 

Los investigadores encontraron que el nivel promedio de ruido era de casi 59 decibeles, con puntos máximos de casi 87 decibeles.

 

La Academia Americana de Pediatría (American Academy of Pediatrics) recomienda niveles que no superen los 45 decibeles, pero eso es difícil de alcanzar en una unidad de cuidados intensivos neonatales, explicó Pineda.

 

El estudio también encontró que los bebés prematuros en las habitaciones privadas, que son cada vez más comunes en la UCIN, tienen periodos mucho más largos de silencio que los que se encuentran en las salas. Las habitaciones privadas pueden ser demasiado silenciosas en términos de los sonidos beneficiosos, sobre todo si los padres no pueden visitar a sus bebés, dijeron los investigadores.

 

«Sabemos que algo de exposición al sonido puede ser beneficiosa, incluso entre los bebés prematuros», señaló Pineda. «Pero los sonidos no ocurren solos. Cuando los padres hablan con sus recién nacidos, con frecuencia también los cargan y acarician, y todas esas cosas pueden ayudar a fomentar un desarrollo sano».

 

Con frecuencia, los bebés muy prematuros pasan varias semanas en las unidades de cuidados intensivos neonatales. Una investigación anterior del equipo de Pineda encontró que los bebés en habitaciones privadas de la UCIN tenían un peor desarrollo del lenguaje a los dos años de edad que los bebés en las salas abiertas de hospital.

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