Salud

¿Es el ajetreo y el estrés malo para el cerebro?

Los adultos mayores con un estilo de vida ocupado en el día a día suelen obtener mejores resultados en las pruebas de función cognitiva que sus pares menos ocupados, según muestra un nuevo estudio publicado en ‘Frontirs in Aging Neuroscience’.

 

La investigación es parte del ‘Dallas Lifespan Brain Study’, uno de los estudios más completos de los cambios relacionados con la edad en la cognición y la función cerebral en adultos sanos actualmente en curso en Estados Unidos, según sus autores.

 

«Demostramos que las personas que reportan mayores niveles de ajetreo diario tienden a presentar una mejor cognición, especialmente con respecto a recordar información recientemente aprendida», dice la autora principal del estudio, Sara Festini, investigadora postdoctoral en el Centro de Longevidad Vital de la Universidad de Texas, en Dallas, Estados Unidos.

 

«Nos sorprendió la poca investigación que había sobre las ocupaciones, dado que el estar demasiado ocupado parece ser un hecho de la vida moderna de muchas personas», añade Denise Park, presidenta del Centro de Longevidad Vital y directora del ‘Dallas Lifespan Brain Study’.

 

Los investigadores encuestaron a 330 participantes en el ‘Dallas Lifespan Brain Study’ — mujeres y hombres sanos de entre 50 y 89 años– del área de Dallas/Fort Worth, Texas, reclutados a través de anuncios en los medios de comunicación y avisos en la comunidad– sobre su actividad diaria.

 

Los participantes visitaron el laboratorio ‘Park Aging Mind’ del Centro de Longevidad Vital, donde participaron en una larga serie de pruebas neuropsicológicas para medir su rendimiento cognitivo. Los resultados muestran que a cualquier edad y con independencia de la educación, un estilo de vida más activo se vincula con mayor velocidad de procesamiento del cerebro, memoria de trabajo, razonamiento y vocabulario. Especialmente fuerte es la asociación entre el ajetreo y una mejor memoria episódica, la capacidad de recordar hechos concretos acaecidos en el pasado.

 

Los investigadores advierten que los datos actuales no permiten concluir que estar ocupado directamente mejora la cognición. También es posible que las personas con una mejor función cognitiva busquen un estilo de vida más activo, o que el ajetreo y la cognición se refuerzan entre sí, dando como resultado el fortalecimiento recíproco. Sin embargo, un factor mediador que representa la relación podría ser un nuevo aprendizaje, plantean los investigadores. Las personas ocupadas son propensas a tener más oportunidades de aprender ya que están expuestas a más información y se encuentran con una gama más amplia de situaciones de la vida diaria.

 

A su vez, se sabe que el aprendizaje estimula la cognición: por ejemplo, un estudio reciente del Centro de Longevidad Vital encontró que un esfuerzo sostenido en el aprendizaje de nuevas habilidades difíciles, como la fotografía digital, aumenta la memoria episódica.

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